La nueva Guía Operativa de la CDMX elimina las calificaciones como criterio para integrar a los abanderados y deja su selección en manos del Consejo Técnico, bajo principios de inclusión
EL UNIVERSAL
Los estudiantes con los mejores promedios académicos dejaron de ser el criterio para integrar las escoltas escolares de las escuelas públicasde la Ciudad de México.
La nueva Guía Operativa para la Organización y Funcionamiento de los Servicios de Educación Básica 2025-2026 eliminó el criterio que durante años permitió integrar las escoltas con los alumnos de más alto rendimiento y estableció que la selección estará a cargo del Consejo Técnico Escolar (CTE), sin considerar calificaciones, características físicas, aspectos conductuales o cualquier otro criterio excluyente.
El cambio quedó plasmado en el apartado “H. Escolta escolar”, en el que la Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México (AEFCM) señala que bajo los principios de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) la escolta escolar “deja de ser un acto exclusivo o meritocrático” para convertirse en una experiencia formativa colectiva.
La disposición establece que la escolta estará integrada por seis estudiantes y que su conformación será determinada por el CTE. Además, en preescolar, primaria y secundaria será rotativa para promover la participación de todos los grupos a lo largo del ciclo escolar.
Esta medida contrasta con la guía anterior. En el numeral 91 de la Guía Operativa 2024-2025 se establecía que la escolta oficial de primaria debía integrarse con alumnos de sexto grado que hubieran obtenido los mejores promedios académicos considerando su trayectoria escolar desde primer grado. Incluso se contemplaban mecanismos de desempate mediante las calificaciones de quinto año y, de ser necesario, un examen especial.
Para Paulina Amozurrutia, coordinadora y fundadora de la organización civil Educación con Rumbo, la modificación representa una señal equivocada respecto al valor del esfuerzo en las escuelas: “El honor a nuestra Bandera desarrolla el patriotismo, el amor al país, el respeto a su gente”.
Argumenta que portar el lábaro patrio debería estar relacionado con el mérito y el compromiso de los estudiantes.
La Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México señala que, bajo los principios de la Nueva Escuela Mexicana, la escolta escolar “deja de ser un acto exclusivo o meritocrático”. Foto: Archivo/ Cuartoscuro
“El portarla debe estar ligado al merecimiento y al honor. Es entendible que no todos los niños estén en el cuadro de honor por temas académicos, pero también se podría tomar en cuenta el comportamiento, el rendimiento deportivo o musical, entre otros, pero sin duda siempre tendría que existir un esfuerzo consciente para tener el honor de tener a nuestra Bandera en las manos”, menciona.
Amozurrutia comenta que la responsabilidad de custodiar la Bandera exige un reconocimiento especial dentro de la comunidad escolar.
“En la ley militar; por ejemplo, el arrastrar o descuidar a la Bandera puede tener como consecuencia desde una corrección disciplinar hasta cárcel, dependiendo de la gravedad del hecho; la Bandera debe ser tratada desde la milicia hasta las instituciones educativas con el mayor honor y respeto”.
La activista también cuestiona que la autoridad educativa haya eliminado incentivos vinculados al desempeño.
“La estrategia de la SEP de no ligar el merecimiento de ciertos beneficios al esfuerzo; desde las mal llamadas becas hasta portar nuestro lábaro patrio reduce el esfuerzo de los niños, niñas y adolescentes, y les hace creer que en la vida las cosas se dan por igual más allá del trabajo continuo y el esfuerzo de cada día”, afirma.
En contraste, Juan Martín Pérez, coordinador regional de Tejiendo Redes Infancia en América Latina y el Caribe, menciona que la decisión se encuentra alineada con otras medidas impulsadas recientemente para combatir prácticas discriminatorias en las escuelas. “Esta medida se suma a otras decisiones como el reciente reconocimiento de que las escuelas militarizadas están fuera de las leyes mexicanas”, sostiene.
También menciona como antecedente la implementación de los uniformes neutros en las escuelas: “Otra medida aplaudida fue el uniforme neutro, para evitar la discriminación a las niñas por los roles tradicionales de género que las limitan a usar falda”.
Pérez argumenta que este tipo de cambios buscan reducir formas de exclusión que durante años se normalizaron dentro del sistema educativo. “Estas medidas son muy importantes para prevenir la discriminación asociada a la violencia escolar”, sostiene.
Desde la organización que representa, añade, la eliminación del criterio estrictamente académico para integrar las escoltas puede abrir la puerta a una reflexión más amplia sobre las desigualdades dentro de las escuelas.
“Desde Tejiendo Redes Infancia saludamos esta medida y sugerimos que la SEP pueda realizar una campaña en todo el sistema educativo para dialogar sobre las distintas formas de discriminación, entre ellas la meritocracia y el clasismo”, plantea.
Para Israel Sánchez, presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF), la modificación puede tener aspectos positivos siempre y cuando no se convierta en una decisión arbitraria y mantenga incentivos para que los estudiantes se esfuercen.
“Lo vemos en dos sentidos. Obviamente sí es importante incluir a los niños en el tema del amor a los símbolos patrios, a que participen. Efectivamente se había hecho una práctica de que solamente pudieran participar los niños que sacaban buenas calificaciones”, dice.
Indica que el contexto actual de rezago educativo obliga a buscar nuevas formas de involucrar a los estudiantes. “Hoy, en un contexto de rezago educativo, puede ser una buena oportunidad, siempre y cuando se vea así, para que los niños también puedan esforzarse por participar”, agrega.
Considera que el problema no era reconocer a los alumnos con mejores notas, sino utilizar exclusivamente ese criterio para conformar las escoltas. “Lo que estaba mal hecho es que solamente se seleccionaba a los niños con mejor calificación”, afirma.
De acuerdo con el dirigente de la UNPF, la organización ha documentado casos en los que estudiantes fueron excluidos de las escoltas únicamente por no alcanzar determinada nota.
“Sí tuvimos casos en donde prácticamente han quitado a niños de la escolta porque no cumplen con la calificación. No puede ser nada más ese criterio porque pueden existir otros factores: que sea ordenado, dedicado y que tenga otros valores”, dice.
Añade que la participación en la escolta puede convertirse en un incentivo para desarrollar hábitos positivos más allá del rendimiento académico. “Hay otros criterios donde también pueden participar: el que se porta bien, el que llega temprano, el que se esfuerza, el que es puntual, responsable y respetuoso”, añade.
Sin embargo, advierte que tampoco sería conveniente eliminar cualquier tipo de requisito.
“Tampoco puede ser que participe quien sea. No vas a poner a un niño problemático y premiarlo, porque mandamos una mala señal. Tiene que ser para que el niño se esfuerce”, señala.
Expone que el reconocimiento debe mantenerse como una herramienta formativa dentro de las escuelas: “Muchos padres de familia se quejan porque para sus hijos era un incentivo. Hay niños a los que sí les interesa participar en la escolta y le echan ganas por ello”.
A su juicio, la modificación será positiva sólo si amplía las oportunidades sin desincentivar la cultura del esfuerzo.
“Si esto no incentiva, entonces tendríamos que regresar al esquema anterior. Lo importante es ampliar el criterio, no eliminar el reconocimiento al esfuerzo”, afirma.
El dirigente sostiene que durante años se generaron conflictos precisamente porque la calificación terminó convirtiéndose en el único filtro. “Hay niños que sacan 9.5 y se esfuerzan muchísimo, pero no podían participar porque otro alumno obtuvo 10. Eso terminaba siendo una medida excluyente”.
Además, señala que algunos estudiantes con los promedios más altos ni siquiera tenían interés en formar parte de la escolta, pero eran incorporados por obligación para cumplir con la normativa.
“Mientras tanto, otros alumnos que sí desean participar se quedan fuera”, enfatiza.
Para Sánchez, la discusión en la materia no debería centrarse únicamente en las calificaciones, sino en la formación integral de los estudiantes.
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