El cronista municipal Ignacio Lagarda Lagarda recordó algunas de las costumbres y lugares emblemáticos que marcaron a generaciones de sonorenses en los años 70, 80 y principios de los 90
EL SOL DE HERMOSILLO
Romelia Marquez
Salir “a bulevarear”, ir a discotecas dentro de hoteles o qué meseros en patines tomarán tu orden sin salir del carro son algunas de las costumbres y tradiciones del Hermosillo antiguo que hoy desaparecieron y que las personas jóvenes desconocen.
En entrevista con El Sol de Hermosillo, el cronista municipal de la capital sonorense, Ignacio Lagarda Lagarda, recordó cómo era la vida social principalmente durante las décadas de 1970, 1980 y principios de los 90.
Una de las tradiciones juveniles, explicó, era “salir a bulevarear”, una práctica que consistía en recorrer en automóvil el bulevar Abelardo L. Rodríguez durante las tardes-noches de jueves, viernes y sábado.
La rutina era desde el Hotel San Alberto hasta el Hotel Gándara, ir y venir, dar vuelta y vuelta hasta que nos estacionábamos y convivíamos ahí con las muchachasrelató
En aquel entonces, comentó, Hermosillo tenía alrededor de 20 mil vehículos, 680 mil menos que en la actualidad, donde existía solamente un automóvil por familia, siendo el carro de sus padres los utilizados por los jóvenes para recorrer las calles.

Otra de las actividades más populares eran los bailes organizados tanto en casinos sociales como en salones de colonias populares, donde se presentaban agrupaciones musicales que años después alcanzarían fama nacional.
Tal es el caso, de un sitio conocido como el Real de los Pesqueira, ubicado al final del Lázaro Cardenas, donde llegaron a presentarse Los Tigres del Norte cuando todavía no eran conocidos a nivel internacional.
Lagarda Lagarda también destacó la época de las discotecas instaladas dentro de hoteles de Hermosillo, inspiradas en la moda internacional de los años setenta, con luces y pistas de baile.
Lugares como el “Switchin”, ubicado en el antiguo Hotel San Alberto, y “La Reja”, dentro del Hotel Valle Grande, espacios que formaban parte de la vida nocturna de la ciudad y que hoy ya no existen.
En cuanto a la gastronomía, recordó restaurantes emblemáticos como el Xochimilco,que si bien, aún opera, era frecuentado por artistas nacionales que llegaban a Hermosillo durante giras teatrales y musicales a probar la tradicional carne asada.

Todavía no llegaba a Sonora el steak, todo era la carne asada.agregó, donde las taquerías más famosas eran El Acuarios, La Casa del Taco Caramelo y Los Globos
También mencionó sitios icónicos de comida rápida como el Happy Boy, donde las órdenes eran tomadas por empleadas en patines, y que colocaban las hamburguesas y malteadas sobre charolas sujetas a las ventanas de los automóviles.
En materia de entretenimiento, los cines de aquel entonces fueron sustituidos primero por los VHS y posteriormente por los DVD y plataformas digitales, mientras que escuchar radio era una actividad central entre la juventud.
“Había locutores que tenían programas de radio y eran la sensación. Los jóvenes nos paralizábamos de una a dos de la tarde con Dávila Bernal Francisco, que era un locutor que antes de poner la canción contaba la historia del grupo (…) después fue Alfredo de la Mora que también tenía un programa de radio” , rememoró sobre programas conducidos por figuras de la radio local.

El cronista municipal añadió que estas tradiciones representan una etapa diferente de Hermosillo, cuando la ciudad tenía menores dimensiones, predominaba la convivencia presencial y gran parte del entretenimiento se realizaba en espacios públicos y comunitarios.
