Litio Mx va por 54 mdp: más presupuesto para nómina y cero producción comercial

Sonora

Cuatro años después de nacionalizar el “oro blanco”, Litio Mx opera como una estructura de gasto administrativo que consume recursos en servicios personales sin haber obtenido un solo gramo de carbonato de litio

DEBATE

México convirtió al litio en un recurso estratégico, reservó al Estado su exploración y explotación y creó una empresa pública para desarrollar la industria alrededor del llamado “oro blanco”. Cuatro años después de aquella decisión, Litio para México (Litio Mx) ha recibido asignaciones presupuestarias crecientes, Pablo Taddei continúa como director general tras el cambio de Gobierno federal y el país todavía no produce litio comercialmente.

La historia de Litio Mx comenzó en 2022, cuando el Congreso reformó la Ley Minera para establecer que el litio quedaría reservado exclusivamente para el Estado. El 23 de agosto de ese año, el Gobierno federal creó formalmente el organismo mediante decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación. Meses después, el 1 de diciembre, Taddei fue ratificado como su director general.

El presupuesto crece

Los documentos presupuestarios de la Secretaría de Hacienda permiten seguir la expansión de Litio Mx desde sus primeros años. En 2023 recibió 2 millones 179 mil 730 pesos; para 2024 se aprobaron inicialmente 9 millones 769 mil 397 pesos, aunque el ejercicio terminó con un gasto de 16 millones 160 mil 494.6 pesos. En 2025 se asignaron 12 millones 900 mil 540 pesos y para 2026 fueron programados 13 millones 975 mil 401 pesos.

A esa trayectoria se suma el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2027, que plantea 15 millones 534 mil 224 pesos para Litio Mx. Esa cantidad todavía es una propuesta y no puede contabilizarse como dinero ejercido.

Datos

Tomados como asignaciones de los distintos ejercicios y sumando la propuesta de 2027, los montos superan los 54 millones de pesos. No se trata, sin embargo, de una sola bolsa gastada en la producción de litio: son recursos correspondientes a años presupuestarios diferentes y, en el caso de 2027, a un proyecto todavía sujeto al proceso legislativo.

El destino de los recursos también importa. En los primeros años, el presupuesto de Litio Mx estuvo relacionado principalmente con su estructura y operación. Para 2025, la documentación presupuestaria identifica recursos destinados a servicios personales; en 2026 la asignación para el organismo ascendió nuevamente, sin que ello se haya traducido hasta ahora en una producción comercial de carbonato de litio u otro producto industrial derivado de la extracción del mineral.

El gasto de la dependencia tampoco representa por sí mismo todo el dinero público destinado a desarrollar el recurso. En 2023, por ejemplo, el Servicio Geológico Mexicano recibió recursos para trabajos de exploración relacionados con el litio. Es una diferencia relevante: una cosa es el presupuesto del organismo creado para administrar la política del litio y otra el dinero destinado por el Estado a conocer y estudiar los posibles yacimientos.

Taddei cruza sexenios

Pablo Taddei llegó a Litio Mx durante el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador y permaneció en el cargo con Claudia Sheinbaum Pardo. La continuidad resulta significativa porque el proyecto del litio sobrevivió al cambio de administración sin modificar a quien encabeza el organismo.

Taddei es ingeniero industrial y de sistemas por la Universidad de Sonora y cuenta con estudios de posgrado vinculados con sistemas sustentables y medio ambiente. Antes de llegar a Litio Mx había trabajado en temas relacionados con energías renovables y sostenibilidad.

Su permanencia quedó refrendada con la nueva hoja de ruta institucional. En 2026, Litio Mx estableció su Programa Institucional 2026-2030, con objetivos que incluyen continuar la evaluación de recursos de litio, desarrollar tecnología para materiales activos, avanzar hacia una planta de pequeña escala para paquetes de baterías y participar en proyectos de almacenamiento energético.

El programa plantea, por tanto, una cadena mucho más amplia que la simple extracción del mineral. El problema es que varios de esos objetivos pertenecen todavía al terreno de la investigación, el desarrollo tecnológico o la construcción de capacidades.

Eso tiene una explicación geológica y tecnológica que el propio Gobierno federal ha reconocido. En febrero de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum señaló que México no produce actualmente litio y explicó que buena parte de los recursos identificados se encuentra en arcillas, cuya extracción plantea dificultades tecnológicas y económicas.

Litio Mx ha estimado alrededor de 1.7 millones de toneladas de litio contenido en arcillas del norte del país. Pero esa cifra no equivale a reservas económicamente explotables ni significa que exista un yacimiento listo para producir. Para convertir ese recurso potencial en una industria se necesita demostrar que puede extraerse de manera técnica, ambiental y económicamente viable.

Sin producción

El discurso sobre el potencial del litio en México enfrenta una contradicción: el país mantiene instituciones y presupuesto alrededor del mineral, pero carece de avances suficientes para saber cuánto litio existe realmente, dónde está y cómo incorporarlo a una estrategia industrial de largo plazo.

Rigoberto García Ochoa, investigador de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef), advierte que México prácticamente permanece en el mismo punto que en 2022, pese a que distintas instituciones tienen atribuciones relacionadas con la exploración del recurso. Para el especialista, el problema está en que los recursos no se han traducido en investigación ni exploración capaces de generar conocimiento sobre el potencial real del subsuelo mexicano.

“El litio se ha convertido ya en una suerte de fantasma: decimos, ahí está, y todas las posibilidades que se tienen, pero seguimos sin extraer ni un solo kilogramo, ni una sola tonelada de litio.”

García Ochoa señala que mantener una estructura burocrática sin fortalecer sus capacidades de investigación deja al país sin información suficiente para tomar decisiones sobre el mineral. Pero también advierte que esperar únicamente a producir litio puede mantener a México rezagado frente a la transformación tecnológica. Su propuesta es cambiar el foco hacia ciencia, innovación e industrialización, con apuestas en baterías, almacenamiento energético y nuevas tecnologías.

“No hay realmente, creo yo, una estrategia seria, sólida en ese sentido”, lanzó.

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