La paridad peso dólar presenta una corrección frente al entorno internacional restrictivo
GRUPO EN CONCRETO
Con el aumento de la tasa de política monetaria en EUA, tanto el observado como el esperado, el fortalecimiento del dólar y la mayor percepción de riesgos geopolíticos, comerciales y fiscales, el peso ha seguido una tendencia de depreciación hacia niveles de 18 pesos por dólar, similares al cierre de 2025, se detalló durante los Diálogos Banamex con el área de Estudios Económicos.
“No vemos esto como un episodio de inestabilidad cambiaria, sino como una corrección frente a un entorno financiero internacional más restrictivo, el peso en términos reales aún está lejos de su nivel de largo plazo, que se ubica en 19.50 pesos por dólar”.
“Cuando la Reserva Federal Estadounidense (FED) empieza a subir su tasa, se empieza a dar la depreciación del peso frente al dólar, no es algo atípico, es un rezago en la reacción del tipo de cambio a diversos elementos que pudieron haber afectado en el pasado”, se indicó durante la sesión de los diálogos.
En la sesión se indicó que se proyecta un cierre de 2026 alrededor de 17.6 pesos por dólar y un nivel de 18 pesos durante 2027, detallando que en la medida que se materializaran más aumentos de los que prevén los analistas de Grupo Financiero Banamex, el tipo de cambio podría cerrar más cercano a su nivel actual que a su pronóstico central.
Agregaron que, durante buena parte del año, el peso se había mantenido apreciado gracias al apetito por activos de mercados emergentes y el atractivo del diferencial de tasas, por lo que llegó a romper temporalmente la barrera de 17 pesos por dólar durante agosto.
Consideran que es posible que los mercados estén sobredimensionando el número de incrementos que realizará la Reserva Federal Estadounidense (FED), el mercado descuenta hasta cuatro aumentos adicionales entre el cierre de 2026 y 2027, mientras que los especialistas de Banamex, al igual que el consenso de miembros de la Fed según lo expresaron hace dos semanas, solo uno.
Sobre los movimientos de las tasas de interés de los bancos centrales, señalaron que anteriormente cuando la Fed subía la tasa, Banxico lo hacía en la siguiente reunión de política monetaria, sucediendo lo mismo cuando el movimiento era inverso; sin embargo, se está atravesando por momentos diferentes en la economía estadounidense y en la mexicana, sobre todo porque en México la inflación está más contenido con un crecimiento más bajo, lo que hace que Banxico no tenga que reacción de igual manera a lo que hace la FED.
Inflación y política monetaria
En materia de inflación, consideran que julio marcó un punto de inflexión y en la primera quincena de septiembre se ubicó en 3.4 por ciento. Después de disminuir gradualmente desde el máximo registrado en marzo, la inflación habría iniciado una trayectoria moderadamente ascendente que podría continuar hacia el cierre del año.
El aumento provendría principalmente de una reversión de los precios agropecuarios y de la persistencia de la inflación en los servicios. Asimismo, la inflación de mercancías permanecería relativamente baja, favorecida por un tipo de cambio todavía más apreciado que el año pasado.
En los servicios, en cambio, continúan las presiones acumuladas de costos, particularmente las laborales. Dada la trayectoria al alza más gradual que lo previsto, ahora estiman una inflación general de 3.9 por ciento al cierre de 2026 y una subyacente de 3.7 por ciento. Para 2027 proyectan que ambas se ubiquen alrededor de 3.9 por ciento.
En este contexto de crecimiento económico moderado, inflación menor que el promedio histórico, pero aun arriba de la meta, y expectativas de mayores aumentos de tasa por parte de la FED, por lo que opinan que Banxico mantendrá la tasa de referencia en 6.5 por ciento.
El margen para nuevos recortes es reducido por el bajo diferencial de tasas con Estados Unidos y por el entorno internacional más restrictivo, al mismo tiempo, tampoco prevén como escenario central un incremento de la tasa, porque el traspaso de la depreciación cambiaria a la inflación, parece relativamente acotado.
El escenario más probable es así un periodo prolongado de estabilidad de la tasa, no el inicio inmediato de un nuevo ciclo monetario.
El desacoplamiento respecto a la FED puede ser adecuado, pero deberían reconocerse los riesgos que implica esta estrategia no solo respecto a una depreciación, sino para mantener una evolución ordenada de las tasas de interés.
