EL SOL DE HERMOSILLO
El inmortal número 21 estableció múltiples marcas históricas dentro del béisbol mexicano que lo encumbraron a lo más alto del deporte
“Mi padre fue un privilegiado en el béisbol. Siempre dijo que Dios le dio el don para batear, porque él no hacía fuerza, todo era muñequeo”, cuenta en entrevista Héctor Espino Jr. sobre el legado deportivo y humanístico de su padre, don Héctor Espino González.
El pelotero nacido en la casa marcada con el número 4813 de la Calle 34 esquina con Justiniani, en la colonia Dale de Chihuahua capital dejó su nombre inscrito en la historia del “Rey de los Deportes” a través de múltiples hazañas y marcas que lo refrendan como uno de los mejores beisbolistas mexicanos de la historia.
