Un asteroide golpeó Yucatán, pero esa es la mitad de la historia; un nuevo estudio revela con precisión qué desencadenó el impacto de Chicxulub
EXCELSIOR
Corrían los años setenta cuando dos ingenieros de Pemex, Antonio Camargo y Glen Penfield, encontraron una peculiar anomalía bajo Yucatán. Debajo de capas y capas de roca y tierra, el terreno se doblaba de forma precipitada y abrupta, de la misma forma que ocurriría en un cráter.
Los ingenieros presentaron sus resultados ante la comunidad científica sin mucha fortuna. Ellos sabían que habían encontrado un cráter descomunal bajo la Península, pero tampoco tenían una explicación precisa del fenómeno.
La idea acaso habría pasado desapercibida de no ser porque unos años después el geólogo Walter Álvarez y su padre, Luis Walter Álvarez, Premio Nobel de Física, notaron una peculiaridad en los registros geológicos: una finísima capa de iridio aparecía en varios puntos simultáneos del globo y al mismo tiempo, hace 65 millones de años.
El iridio es uno de los metales más difíciles de encontrar en la superficie del planeta. La mayor parte de este metal que encontramos en la corteza terrestre viene de meteoritos. ¿Entonces cómo era posible que una capa extensa y fina de iridio apareciera en todas partes al mismo tiempo? ¿Y por qué ese impacto coincidía con el punto en que cesaron de aparecer los fósiles de dinosaurios?
Una línea conectaba ambos puntos y dibujaba la silueta de un asteroide, rico en iridio y de un tamaño descomunal, que golpeó la Tierra. Los Álvarez habían descubierto qué borró a los dinosaurios de la faz del planeta.
Sin embargo, cuando presentaron su idea al mundo, la comunidad científica respondió con escepticismo. Un asteroide descomunal habría dejado un cráter descomunal. ¿Y dónde estaba el cráter? Fue entonces que resurgió el hallazgo de Antonio Camargo y Glen Penfield. Sin saberlo, los ingenieros de Pemex habían encontrado la huella del impacto que terminó con los dinosaurios.
Uno de los pocos problemas de esta hipótesis es que deja algunos cabos sueltos. ¿Qué mató a los dinosaurios? ¿Fue la onda de choque? ¿Fue el invierno nuclear? ¿Los incendios que siguieron al impacto? Algunas explicaciones incluso han considerado la fuerte presencia de azufre en la zona de Chicxulub, lo que sugeriría que los dinosaurios acaso habrían muerto en medio de nubes de gas tóxico con olor a huevo podrido.
Ahora, un estudio publicado en la revista JGR Biogeosciences ha puesto una respuesta sobre la mesa: los dinosaurios murieron expuestos a un calor extremo, en medio de incendios. El estudio elaborado por científicos de la Universidad Purdue, en Indiana, partió del hecho de que el asteroide de Chicxulub liberó grandes cantidades de polvo. La diferencia es qué pasó con estas partículas.
A partir de pruebas geológicas, los científicos señalan que el material expulsado por el impacto se dispersó por todo el planeta, incluyendo grandes cantidades de roca y agua. Las partículas de arena y roca salieron disparadas a las partes altas de la atmósfera y se convirtieron en vidrio. Al caer de regreso a la Tierra, desde una gran altura, estas partículas generaron un gran calor.
De la misma forma en que los meteoritos se consumen en la atmósfera, estas partículas se encendieron ante la presión de la atmósfera. Pero multiplicados por varios millones, este polvo se convirtió en una lluvia de fuego. El polvo que mató a los dinosaurios no cubrió el Sol, pero sí convirtió el planeta en un infierno. El estudio señala:
“Al caer a través de la atmósfera y perder velocidad, las esférulas generaron calor. La abundancia de polvo fino aumentó considerablemente la cantidad de calor que llegaba a la superficie terrestre. Este calor adicional habría provocado un calentamiento intenso e incendios en tierra firme, lo que sugiere que el calor extremo fue una causa principal de muerte para muchos organismos terrestres”.
El estudio apunta a que la mayor parte de los dinosaurios no murieron en los meses posteriores al impacto. Por el contrario, habrían muerto a las pocas horas, ese mismo día. Fue un infierno lo que mató a los dinosaurios, pero habría sido un infierno oscuro, porque el mismo polvo que causaría los incendios habría bloqueado la luz solar.
