EA, la compañía responsable de franquicias tan populares como EA Sports FC (antes FIFA) o Los Sims, se convierte en una empresa privada tras años cotizando en bolsa.
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Electronic Arts abandona Wall Street y pasa a manos de nuevos propietarios, entre ellos el fondo soberano saudí PIF
Electronic Arts llevaba meses preparándose para este momento. En septiembre de 2025, la compañía anunció el acuerdo para ser adquirida por un consorcio inversor liderado por el fondo soberano de Arabia Saudí Public Investment Fund (PIF), junto a Silver Lake y Affinity Partners. Tras recibir el visto bueno de sus accionistas y superar todas las autorizaciones regulatorias necesarias —incluida la aprobación de la Comisión Europea—, la operación ha podido completarse oficialmente. Con un valor de 55.000 millones de dólares, se trata de una de las mayores adquisiciones de la industria del videojuego y del mayor leveraged buyout jamás ejecutado.
Como resultado, Electronic Arts deja de cotizar en el Nasdaq y pasa a convertirse en una empresa privada. El consorcio liderado por PIF pasa a controlar la editora, mientras que Andrew Wilson, CEO de EA antes de la operación, continuará en su cargo para liderar la siguiente etapa de la compañía. Según EA, este cambio les permitirá centrarse en objetivos a largo plazo sin la presión de los mercados bursátiles y acelerar las inversiones en tecnología, inteligencia artificial y el desarrollo de sus propias franquicias, como EA Sports FC, Need for Speed, Battlefield o Dragon Age.
No obstante, la adquisición no ha estado exenta de polémica. Diversos desarrolladores, organizaciones y parte de la comunidad de jugadores han expresado su preocupación por la influencia que podría ejercer el fondo soberano saudí sobre el futuro de algunas licencias de EA. Títulos como Los Sims, que permiten matrimonios y relaciones entre personas del mismo sexo desde hace años, han sido citados como ejemplo debido a que la legislación saudí criminaliza la homosexualidad. Aunque Electronic Arts no ha anunciado cambios en sus políticas creativas ni en el contenido de sus juegos, el debate sobre la independencia editorial del gigante del entretenimiento estadounidense vuelve a estar más presente que nunca.
En definitiva, al margen de las incógnitas que plantea el cambio de propietarios, una cosa está clara: Electronic Arts acaba de cerrar el capítulo más importante de sus más de cuatro décadas de historia. El éxito o el fracaso de esta nueva etapa no dependerá de la compra en sí, sino de si sus nuevos dueños son capaces de demostrar que una operación de 55.000 millones de dólares puede impulsar franquicias tan icónicas como EA Sports FC, Los Sims, Mass Effect o Battlefield sin alterar su ADN, algo que las ha convertido en auténticos referentes de sus respectivos géneros para millones de jugadores en todo el mundo.
