LA JORNADA
Naco, Son. El despliegue de brigadas médicas en el municipio de Naco se intensificó este domingo ante la preocupación por las posibles consecuencias del derrame de más de 70 mil litros de hidrosulfuro de sodio provocado por el descarrilamiento de un tren de Ferromex, mientras habitantes del Ejido Cuauhtémoc demandan que la totalidad de la población sea sometida a estudios clínicos y que la empresa responda por los daños que pudo haber ocasionado el accidente
A más de una semana del siniestro ferroviario registrado la noche del 25 de julio, el alcalde, Lorenzo Villegas Vázquez, informó que el sector salud reforzó la atención en la zona con el envío de brigadas especializadas que recorrerán el Ejido Cuauhtémoc, ranchos cercanos y la cabecera municipal para valorar a todas las personas que hayan presentado síntomas desde el derrame.
El presidente municipal explicó que inicialmente arribaron 12 especialistas, entre médicos, químicos y personal de laboratorio, y durante este domingo se incorporará un segundo grupo con el mismo número de profesionales, por lo que serán 24 integrantes dedicados a realizar consultas, estudios clínicos y seguimiento epidemiológico entre la población.
Las brigadas trabajarán con apoyo de elementos de Seguridad Pública Municipal y Protección Civil, mientras el ayuntamiento mantiene el suministro de agua purificada para las familias del ejido. En tanto, continúa la recomendación de hervir el agua de la red antes de consumirla como medida preventiva.
Villegas Vázquez señaló que los habitantes han acudido a revisión médica y reiteró el llamado para que cualquier persona con dolor de cabeza, náuseas, irritación o cualquier otro malestar solicite atención inmediata, a fin de determinar si existe o no relación con la exposición de los químicos vertidos en la región.
El accidente ocurrió cuando un tren de carga de Ferromex se descarriló en las inmediaciones del Ejido Cuauhtémoc, liberando más de 70 mil litros de hidrosulfuro de sodio, sustancia utilizada en procesos mineros y considerada altamente peligrosa por su capacidad de desprender gases tóxicos al entrar en contacto con determinadas condiciones ambientales.
Las lluvias registradas durante esa noche complicaron las labores de contención y provocaron que parte del material fuera arrastrado por escurrimientos naturales, lo que derivó en la intervención de autoridades ambientales y de salud.
Afectados exigen respuesta de Ferromex
En entrevista con La Jornada, Yetzel Ozuna, familiar del señor Luis Arturo Ozuna Vázquez, quien permanece hospitalizado en estado delicado, pidió que Ferromex asuma su responsabilidad y que todas las personas que habitan el ejido Cuauhtémoc sean evaluadas médicamente para descartar cualquier afectación relacionada con el derrame.
Relató que Luis Arturo, padre de cinco hijos y guardia de seguridad en las instalaciones de Orica, caminaba hacia su centro de trabajo la mañana posterior al descarrilamiento cuando inhaló los vapores que permanecían en la zona del accidente. Aseguró que no hubo una evacuación preventiva de la comunidad ni una advertencia sobre el riesgo que representaba permanecer cerca del lugar donde quedaron los vagones siniestrados.
Platicaron que el domingo 26 de julio comenzaron los fuertes dolores de cabeza y las náuseas, por lo que acudió a recibir atención médica en Cananea. Un día después volvió a solicitar asistencia en Naco y, conforme transcurrieron los días, los síntomas se agravaron hasta impedirle realizar sus actividades normales.
La familia sostiene que durante las consultas se mencionó la posibilidad de que los malestares estuvieran relacionados con la inhalación de la sustancia química, aunque nunca recibieron una explicación precisa sobre los riesgos que implicaba la exposición.
Su estado continuó deteriorándose hasta ser internado en el Hospital General de Zona del IMSS en Agua Prieta y el pasado 31 de julio fue trasladado al IMSS de Nogales, debido a la gravedad de su condición. Para sus familiares, el caso no puede ignorarse y piden que las autoridades investiguen y amplíen las valoraciones médicas a toda la población potencialmente expuesta.
