De la celebración a la indignación: el reto de los seleccionados que repetirán prueba

Nacional

Excelsior 

Para miles de aspirantes, la publicación de resultados representó el cierre de meses de preparación y la confirmación de un objetivo: ingresar a la UNAM. Pero quienes aparecieron en la lista de seleccionados enfrentarán una situación inédita: volver a presentar el examen de ingreso para validar un resultado que ya había sido emitido.

A diferencia de quienes quedaron fuera y exigieron una nueva oportunidad, los jóvenes aceptados ahora viven una mezcla de incertidumbre, enojo y presión. La decisión de la UNAM colocó bajo revisión a todos los aspirantes seleccionados, incluidos aquellos que aseguran haber obtenido su puntaje con esfuerzo propio.

Algunos reconocen que los resultados con posibles irregularidades deben investigarse, pero rechazan que la sospecha alcance por igual a todos quienes lograron un lugar. Para ellos, la nueva evaluación representa una oportunidad para confirmar sus capacidades, pero también el temor de perder una meta que ya sentían alcanzada.

Con el examen presencial a la vuelta de la esquina, estos estudiantes regresan a los libros y a las guías de estudio para defender un lugar que ya habían conseguido.

“Nos ponen entre la espada y la pared”: la indignación de una aspirante

Para Sara, una de las jóvenes seleccionadas, haber visto su folio en la primera lista significó el inicio de una nueva etapa de vida. Como persona independiente, ingresar a la UNAM implicaba reajustar su cotidianidad.

Hoy, la reposición presencial transformó esa celebración en incertidumbre y enojo ante lo que considera un señalamiento generalizado.

Mi primera reacción fue el enojo, porque a raíz de este proceso se ha metido en la misma bolsa a todos los aspirantes seleccionados, señalando posibles trampas sin ninguna prueba directa. No me niego al hecho de que algunos resultados han sido anómalos, pero generalizar, señalar y discriminar a absolutamente todos me parece muy bajo”, expresa.

La joven lamenta que la presión social generada tras la cancelación del proceso digital terminara alcanzando también a quienes aseguran haber realizado el examen de manera legítima.

“Me pesa mucho que la universidad tenga más consideraciones por el sector no seleccionado, porque naturalmente son mayoría y hacen más ruido. Y encima nos hacen pagar a nosotros algo que ellos provocaron. Nos ponen entre la espada y la pared: si nos negamos a repetirlo, nuestros primeros resultados nunca tendrán validez; pero tampoco podemos negarnos, porque eso significaría perder nuestro lugar”, reclama.

A la carga emocional se suma la presión del calendario. Presentar una prueba presencial a pocos días del inicio programado de clases trasladó a los estudiantes parte de las consecuencias generadas por las fallas del proceso digital.

A pesar del nerviosismo por enfrentar un formato distinto poco más de dos meses después del primer examen, la joven ya retomó sus guías, confía en su preparación previa y mantiene la determinación de salir a validar su resultado.

“Sinceramente me sentí nerviosa, es humano sentir miedo de perder algo que ya creías que era tuyo. En este punto siento que no tengo nada asegurado y necesito volver a demostrar de lo que soy capaz y lo mucho que quiero ese lugar. Estoy dispuesta a volver a intentarlo”, dice.

“Si ya me quedé una vez, puedo volver a quedarme”: la determinación

Para Marycarmen, otra de las aspirantes seleccionadas, la noticia de repetir la prueba no solo interrumpió la tranquilidad que había recuperado tras conocer los resultados, sino que abrió una nueva preocupación: volver a prepararse después de meses de espera.

A diferencia de quienes contemplaron otras opciones educativas, ella apostó todo su proceso únicamente a la UNAM.

“No me parece justo porque ellos ya sabían las consecuencias de un examen en línea. Nosotros, como aspirantes, queríamos que fuera presencial desde el principio, justamente para evitar este tipo de situaciones”, señala.

El tiempo es ahora su principal preocupación. Entre la espera de resultados y el inicio de nuevas prioridades personales, parte de los contenidos del temario quedaron atrás. Ahora ha vuelto a estudiar con apoyo de videos y materiales disponibles en internet para refrescar conocimientos.

“Me preocupa no acordarme de algunos temas para el examen, ya pasó algo de tiempo y empecé con otras prioridades por esperar los resultados de la UNAM”, explica.

Aunque mantiene dudas sobre el proceso, conserva la confianza de que podrá obtener nuevamente el resultado.

No confío del todo, pero sí creo que me quedaré en mi opción. El examen de admisión no define tu estancia en la UNAM; a muchos se les hace muy fácil copiar, pero no van a saber hacer nada de lo que su carrera les pida después”, sostiene.

Aunque la aspirante a la UNAM reconoce que existen otras alternativas y que esta no sería su última oportunidad, asegura que su objetivo permanece intacto.

“Sé que hay otras opciones y que no es la última vez que puedo volver a hacer el examen, pero sí es muy importante para mí estar en la UNAM. Si ya me gané ese lugar una vez, lo voy a volver a hacer”, concluye.

 

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