Luis de la Rosa, animador mexicano de 34 años, presentaba ‘Ash Raider World’ en Annecy cuando ocurrió el accidente.
LA 100
La escena de la animación mexicana y global quedó en silencio después de confirmarse la muerte del animador digital Luis de la Rosa, quien tenía 34 años. El creador viajaba a Francia para participar del Festival de Annecy, donde estrenaba su serie independiente Ash Raider World y mostraba avances de su proyecto.
Cómo ocurrió el accidente donde murió Luis de la Rosa
Según reportes franceses, el accidente se produjo el miércoles 24 de junio cerca de las 20:00, cuando un tren del sistema Léman Express arrolló al artista en las vías próximas a la avenida Aristide Briand. Las fuentes indican que caminaba por una zona cerrada al público y que el maquinista lanzó advertencias antes del impacto.

La primicia la dio el diario local Le Dauphiné Libéré y más tarde colegas y amigos confirmaron que se trataba de Luis de la Rosa. En cuestión de horas las redes se llenaron de mensajes de pésame y recuerdos, mientras las autoridades francesas abrieron una investigación para determinar cómo ocurrieron exactamente los hechos.
Quién era Luis de la Rosa
Luis de la Rosa nació en Hermosillo, Sonora, y se forjó una carrera que lo llevó a colaborar en largometrajes y series de alcance internacional. Entre sus créditos figuran My Little Pony: The Movie, Spider-Man: Into the Spider-Verse y Space Jam: A New Legacy, trabajos que consolidaron su reputación profesional.
En los meses previos, el creador trabajaba intensamente en su serie independiente Ash Raider World, que llevó a Annecy como proyecto en desarrollo. Su publicación más reciente en Instagram, del 2 de junio, compartía una secuencia con tonos violetas, blancos y trazos negros que mostraba adelantos de la propuesta audiovisual.

Tras la confirmación del deceso, estudios, colegas y seguidores inundaron las redes con condolencias y reconocimientos al talento y la calidez humana de Luis de la Rosa. Las autoridades francesas continúan la investigación para determinar responsabilidades mientras el mundo de la animación recuerda su obra y su promesa truncada e inconclusa.
