El organismo detalla trabajos de conservación en el inmueble, con intervenciones en azoteas, redes eléctricas e hidrosanitarias
INFOBAE
El ISSSTE informó el pasado 15 de junio que realizó una evaluación técnica integral en el Hospital General Fernando Ocaranza de Sonora para identificar necesidades prioritarias de infraestructura, instalaciones electromecánicas y equipamiento médico, con el objetivo de definir medidas que mantengan la continuidad de la atención a la derechohabiencia. Esto luego de protestas de trabajadores por las condiciones de las instalaciones y la escasez de insumos sanitarios.
De acuerdo con un comunicado del ISSSTE, entre las acciones de conservación ya ejecutadas en la unidad de Sonora destacan la impermeabilización de 6 mil 679 metros cuadrados de cubierta, así como intervenciones en instalaciones eléctricas e hidrosanitarias. El instituto también reportó la sustitución de 214 luminarias, 21 apagadores, 30 contactos eléctricos, dos mingitorios, 16 llaves economizadoras, cuatro cespoles y ocho llaves con sensor en áreas quirúrgicas.
Durante el recorrido se revisaron áreas de hospitalización, pasillos de circulación, quirófanos, recuperación, urgencias, diálisis, hemodiálisis, espacios de atención médica, cuartos técnicos, instalaciones eléctricas, azoteas y sistemas de climatización.

El ISSSTE señaló que en la revisión de climatización se inspeccionaron los sistemas de producción y distribución de agua helada, incluidos equipos chiller (estructuras de refrigeración que enfrían grandes cantidades de agua), unidades manejadoras de aire, ductería, difusores, rejillas y componentes asociados. El instituto añadió que continuará el monitoreo del desempeño de esas redes en hospitalización, quirófanos, diálisis, hemodiálisis y áreas de atención médica.
Según el ISSSTE, uno de los chiller opera con sus seis compresores en funcionamiento, lo que permite sostener la capacidad de producción de agua helada requerida para la operación hospitalaria. El instituto precisó que seguirá la optimización del otro equipo y afirmó que esa condición no afecta la continuidad del servicio de climatización en las instalaciones.
En materia eléctrica, el ISSSTE informó que confirmó el funcionamiento adecuado del transformador del hospital. También verificó las condiciones generales de cuartos eléctricos, acometidas, protecciones, tableros y demás infraestructura asociada a los sistemas esenciales de la unidad.
La revisión de equipamiento médico incluyó el listado de requerimientos presentado por el hospital. Ese inventario contempla necesidades de áreas prioritarias y bienes sujetos a valoración especializada.
El ISSSTE indicó que la información recabada durante la visita será analizada y validada técnicamente por la Subdirección de Infraestructura Médica. El propósito, según el organismo, es determinar la condición, prioridad y procedencia de cada solicitud conforme a los mecanismos institucionales aplicables.

El gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, visitó por segunda vez el Hospital General “Dr. Fernando Ocaranza” el pasado 15 de junio para atender las protestas de trabajadores y derechohabientes, que exigen soluciones inmediatas por fallas en aire acondicionado, infraestructura, abasto y personal, mientras el mandatario ofreció gestión federal y una revisión integral del inmueble.
La protesta siguió pese a los compromisos oficiales anunciados un día antes, cuando Durazo recorrió las instalaciones tras las denuncias públicas sobre el sistema de climatización, problemas estructurales y presuntas carencias de medicamentos y plantilla laboral. Los inconformes mantuvieron la movilización durante el 15 de junio.
Entre las demandas expuestas durante la manifestación están la reparación definitiva del sistema de aire acondicionado, la atención a fallas eléctricas y de suministro de agua, así como la solución de problemas de drenaje y malos olores. También pidieron mejorar áreas médicas y de hospitalización.
A esos reclamos se suman la exigencia de aumentar personal y recursos para la atención médica, establecer garantías de seguridad para trabajadores y pacientes, y fijar una fecha para la construcción de un nuevo hospital. Para los inconformes, las reparaciones parciales ya no alcanzan frente al deterioro acumulado.
