El Mandatario estatal recorrió las instalaciones y recibe un pliego petitorio de los empleados
EL UNIVERSAL
“No queremos parches, queremos una fecha para la construcción de un nuevo hospital”, expresaron trabajadores al Mandatario estatal, al señalar que las instalaciones actuales ya no cumplen con las necesidades de atención ni con diversas normas de seguridad.
Durazo Montaño afirmó que, aunque entiende, “no es de varita mágica, pero se atenderá de inmediato lo que no funciona”.
De acuerdo con denuncias realizadas por empleados del hospital, el inmueble enfrenta problemas relacionados con la falta de aire acondicionado con temperaturas superiores a 40 grados, deficiencias en el suministro de agua, infraestructura deteriorada y la ausencia de elementos básicos de seguridad, como rampas de acceso y salidas de emergencia.
Los empleados denunciaron que en el hospital se registran conatos de incendio de manera recurrente, además de la falta de rutas adecuadas de evacuación.
Incluso afirmaron que el inmueble debería ser evaluado por las autoridades de Protección Civil debido a las condiciones en que opera.
Según los trabajadores, también existen reportes de amenazas contra personal que participa en las movilizaciones.
Ante ello, Durazo Montaño aseguró que cualquier conducta de intimidación hacia servidores públicos que expresen sus demandas es contraria a las políticas de los gobiernos estatal y federal.
“Cualquier empleado público que genere una amenaza está en contra de las políticas del gobierno del estado y del gobierno federal”, afirmó el gobernador, quien pidió calma a los inconformes y garantizó que no habrá represalias.
El Mandatario reconoció diversas carencias en el hospital, entre ellas la falta de equipo básico en áreas de servicio, falta de refrigerador en la cocina, problemas en los baños por ausencia de agua, fallas en lavadoras, drenajes y otras deficiencias operativas que, aseguró, serán atendidas gradualmente.
Asimismo, señaló que, mientras se fortalecen los servicios médicos, los pacientes cuya atención rebase la capacidad instalada podrían ser canalizados a unidades de IMSS-Bienestar y, en caso necesario, a servicios privados mediante esquemas de subrogación.
En la convocatoria difundida por trabajadores del ISSSTE, el Hospital Fernando Ocaranza es descrito como un centro médico que opera “bajo protesta” y “en emergencia”.
El documento señala temperaturas superiores a los 40 grados centígrados en áreas de trabajo, fallas constantes en el suministro eléctrico, una planta de emergencia fuera de servicio y áreas hospitalarias funcionando en condiciones extraordinarias.
Los trabajadores también anunciaron un plantón permanente hasta obtener una respuesta favorable a sus demandas y advirtieron sobre el cierre del bulevar Morelos a partir de las 7:00 horas del lunes, por lo que llamaron a la ciudadanía a tomar rutas alternas.
Entre sus exigencias destacan la reparación inmediata de la planta de emergencia, una solución definitiva a las fallas eléctricas, espacios seguros y climatizados para pacientes y trabajadores, así como respeto a los derechos laborales del personal.
La movilización ocurre en medio de crecientes señalamientos sobre el deterioro de la infraestructura hospitalaria y la demanda de una nueva unidad médica que responda a las necesidades de derechohabientes y trabajadores del ISSSTE en Sonora.
