Asegura secretaria de Agricultura estadounidense que detección en Texas es un hecho aislado; señala que no hay indicios de que el parásito se haya establecido de nuevo en su territorio. Ganaderos activan alertas, luego de 60 años sin la plaga; en México, tendencia al alza; miasis pasa de 692 registros en enero a 2,077, el 3 de junio; fronteras no son impermeables, advierte experto
Aunque las autoridades estadounidenses insisten en que el primer caso de gusano barrenador detectado esta semana en Texas, el primero en 60 años, es aislado, las alertas entre ganaderos de ese país se mantienen vivas, debido a la cercanía con México, donde la plaga mantiene una tendencia al alza.
De acuerdo con el Informe de Casos Activos de Gusano Barrenador del Ganado (GBG) en México, de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), al corte del 3 de junio —correspondiente a la semana epidemiológica número 22— había dos mil 77 casos activos, esto es, mil 385 más que en enero de 2026 —la semana uno—, cuando apenas se registraron 692 animales enfermos.
- El Dato: autoridades de salud de Nuevo León dieron de alta ayer al hombre de 84 años que se contagió de miasis por el gusano barrenador en el municipio de Linares.
Significa que en menos de medio año, el número de casos activos experimentó un incremento de 200 por ciento, lo querefleja, además, que la cifra no ha dejado de crecer desde inicios de febrero, cuando el Servicio Nacional de Sanidad Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) reportó 626 contagios activos en el territorio nacional.
Aun con su caso confirmado, en Estados Unidos, la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, aseguró que hasta ahora no existen indicios de que el parásito se haya establecido nuevamente en ese país; sin embargo, el gobierno federal activó protocolos de emergencia.
Apenas el lunes pasado, el legislador estatal texano Don McLaughlin, afirmó que la plaga ya se se encontraba a menos de dos kilómetros de Texas. Estas declaraciones, fueron desestimadas por Rollins, el martes, en una conferencia de prensa en la que dijo que McLaughlin tenía buenas intenciones, pero estaba equivocado.
“Bueno, tal vez deberíamos escuchar a nuestros representantes estatales”, escribió McLaughlin en X después de que la misma Secretaría de Agricultura estadounidense confirmara el primer caso en ese país en 60 años.
“Si se confirma este caso, trabajaré codo a codo con todas las agencias locales, estatales y federales para combatir este horror. A medida que recopilemos más información y colaboremos con diferentes agencias, mantendremos al sur de Texas informado y protegido”, añadió el legislador estadounidense.

En entrevista con La Razón el epidemiólogo veterinario y especialista en salud animal José Luis Valls explicó: “La detección (en EU) demuestra que ninguna frontera sanitaria es completamente impermeable. El problema no es un solo animal infectado. El verdadero riesgo es que exista una población reproductiva establecida que permita al insecto dispersarse nuevamente por el territorio”.
De acuerdo con datos del Senasica, los bovinos representan la especie más afectada, con 990 casos activos, seguidos por perros, con 706. También se reportan casos en cerdos, caballos, cabras, ovejas, gatos, incluso entre la fauna silvestre.
Veracruz encabeza la lista de casos activos a nivel nacional, con 246; le siguen, Puebla, con 224, y Oaxaca, con 220 .
Aunque el Departamento de Agricultura de Estados Unidos ha puesto el foco en estados cercanos a su frontera, ninguno de estos se encuentra entre los contextos más críticos. Las entidades fronterizas con más casos activos, al 3 de junio, son Tamaulipas, con 155 infecciones; Nuevo León, con 83, y Coahuila, con 35.
“La cantidad de casos evidencia que México enfrenta una situación epidemiológica mucho más compleja que la observada actualmente en EU. El reto consiste en contener la expansión antes de que se generen afectaciones mayores en las cadenas productivas y en el comercio internacional “, señaló el médico veterinario y especialista en producción pecuaria Sergio de la Fuente.
- El Tip: se estima que el sector ganadero de Texas pierda hasta mil 800 millones de dólares si la plaga se propaga.
La preocupación estadounidense se incrementó tras la detección reciente del parásito en una cabra localizada en Zaragoza, Coahuila, a menos de 40 kilómetros de la frontera. Para autoridades y productores estadounidenses, la cercanía geográfica aumenta el riesgo de nuevas introducciones del insecto.
Como medida preventiva, Washington suspendió temporalmente la importación de ganado vivo procedente de algunas regiones afectadas. La decisión ha generado inquietud entre ganaderos mexicanos, quienes advierten impactos económicos todavía mayores si las restricciones comerciales se amplían.
El inventario ganadero de Estados Unidos atraviesa actualmente uno de sus niveles más bajos en aproximadamente 75 años, debido a sequías prolongadas, altos costos de producción y reducción de hatos. De manera paralela, ganaderos de diferentes regiones afirman que los precios de la carne de res alcanzan niveles históricos.
De la Fuente advirtió que la reaparición del gusano barrenador en Texas deja una lección que especialistas en salud pública y sanidad animal repiten desde hace años: las enfermedades y plagas no reconocen fronteras políticas.
“La movilidad de animales, el comercio internacional y los fenómenos ambientales hacen cada vez más difícil contener amenazas biológicas mediante acciones aisladas”, dijo.
Por ahora, el caso detectado en Texas permanece bajo vigilancia. Pero para ambos países, el hallazgo representa un recordatorio de que la seguridad alimentaria y la sanidad animal dependen de una vigilancia permanente y de respuestas coordinadas, señalan los especialistas.
Este tipo de acciones ya están en marcha, a partir de la construcción de una Planta Productora de Moscas Estériles, en Tapachula, Chiapas, un esfuerzo conjunto entre México y EU, que se inaugurará, según las estimaciones oficiales, a mediados de junio; mientras que en territorio estadounidense se han puesto en marcha dos centros de dispersión de moscas en la región fronteriza, con el fin de producir gradualmente hasta 100 millones de insectos estériles por semana para su dispersión aérea.
Liberar moscas estériles, según han explicado las autoridades agropecuarias, implica permitir que se apareen con las silvestres para romper el ciclo de reproducción y frenar esta amenaza al hato ganadero y la salud pública.
