Ana María López
Las dos huelgas registradas este año en la Universidad de Sonora no solo han afectado el calendario escolar, sino también la economía, estabilidad emocional y formación académica de estudiantes foráneos que dependen de la Casa del Estudiante Sonorense para continuar sus estudios en la capital del estado.
Así lo señaló Cecilia Yetzareli Hernández Landa, responsable del área femenil y de disciplina de la Casa del Estudiante Sonorense, quien explicó que los paros laborales han generado incertidumbre entre los jóvenes provenientes de distintos municipios y estados del país que cursan una carrera universitaria en la máxima casa de estudios.
“Las afectaciones han sido bastantes. Aunque los estudiantes continúan trabajando en línea, se les siguen exigiendo proyectos, tareas y exposiciones, lo que les genera mucho estrés porque en ocasiones deben entregar actividades de manera inmediata sin tener claridad sobre cómo serán evaluados o cuándo concluirá el semestre”, comentó.


La representante de la casa estudiantil explicó que muchos alumnos decidieron regresar temporalmente a sus lugares de origen cuando inició la primera huelga para evitar gastos de estancia en Hermosillo, sin embargo, el regreso a clases presenciales y el posterior estallamiento de una segunda huelga provocaron nuevos desembolsos económicos para las familias.
“Cuando les avisaron que debían regresar, hicieron nuevamente el gasto del traslado y apenas una semana después volvieron a enfrentar otra suspensión de actividades. Para muchos estudiantes, especialmente quienes vienen de otros estados, el costo de los pasajes representa una carga económica importante”, detalló.
Indicó que algunos jóvenes provienen incluso de entidades como Baja California y otros puntos del país, por lo que trasladarse constantemente entre sus hogares y Hermosillo resulta complicado debido a que la mayoría no cuenta con ingresos propios.


Además del impacto económico, Hernández Landa destacó que existe preocupación por el rezago académico que podrían enfrentar algunos programas educativos, particularmente aquellos que requieren actividades prácticas y acceso a laboratorios.
Como ejemplo, mencionó el caso de estudiantes del área de Enfermería, quienes continúan siendo evaluados mediante actividades virtuales, pero no han podido desarrollar prácticas esenciales para su formación profesional debido al cierre de instalaciones universitarias.
Ellos son evaluados, pero no tienen acceso a laboratorios. Existe la preocupación de que lleguen al próximo semestre sin haber adquirido los conocimientos prácticos que necesitan para continuar con su preparación académica


Actualmente, la Casa del Estudiante Sonorense alberga a alrededor de 30 jóvenes, de los cuales aproximadamente 20 cursan estudios en la Universidad de Sonora. Sin embargo, debido a la incertidumbre generada por los conflictos laborales, la mayoría de los universitarios optó por regresar temporalmente a sus lugares de origen.
La responsable del área femenil consideró que, si bien las demandas de los trabajadores universitarios son legítimas, es necesario fortalecer el presupuesto destinado tanto a la educación superior como a los apoyos estudiantiles, a fin de evitar que los alumnos sean quienes resientan las consecuencias de los conflictos laborales.
Mientras las negociaciones entre autoridades universitarias y sindicatos continúan, decenas de estudiantes foráneos permanecen a la espera de certezas sobre la conclusión del semestre, sus evaluaciones y la continuidad de su formación profesional.
