Sonora aparece dentro del top 15 “Best of the World 2026” de National Geographic, donde destacó al estado como uno de los destinos gastronómicos más importantes del mundo
EL SOL DE HERMOSILLO
Romelia Marquez
El humo del mezquite que hace chillar la carne asada en el asador, el saborcito terroso del bacanora recién servido y las tortillas de harina hechas a mano, son parte de la identidad culinaria tan marcada, que hoy coloca a Sonora en la mirada internacional.
La revista National Geographic incluyó al estado dentro de su lista “Best of the World 2026”, donde en esta ocasión reconoce a los mejores destinos gastronómicos del mundo y destaca la riqueza alimentaria del norte de México, a través de sus sabores, tradiciones y cultura del agave.
Hoy en día, el bacanora es nuevamente legal y sigue estando profundamente ligado a la identidad sonorensese menciona en la publicación

La publicación pone especial atención en el bacanora, bebida tradicional sonorense ligada históricamente a las comunidades de la Sierra Madre Occidental y cuya producción artesanal se mantiene viva entre generaciones de familias productoras.
El reportaje aborda además el resurgimiento turístico de la llamada Ruta del Bacanora, experiencia que conecta a visitantes con vinatas tradicionales, campos de agave y pueblos de las zonas serranas como Arivechi, Sahuaripa, Bacanora y Ures.
Una cocina marcada por la tradición
Dentro de su selección internacional, National Geographic también resalta elementos emblemáticos de la cocina sonorense. Desde la carne de res y la tradición ganadera, hasta los mariscos que han definido la gastronomía regional durante generaciones.

Además, se destaca a Hermosillo como punto de partida para descubrir las riquezas culinarias del estado y explorar las comunidades donde aún se produce el bacanora de manera artesanal.
Hermosillo, la capital de Sonora, es un buen punto de partida para explorar las riquezas culinarias menos conocidas de la región

Y es que este reconocimiento internacional sucede en un momento donde Sonora está destacando en diversos ámbitos, pero donde su identidad gastronómica no es solo un destino turístico, sino también un territorio cultural donde la cocina representa memoria e identidad, herencia y comunidad.
Entre los sabores ahumados del mezquite, el desierto, los campos y el litoral, la gastronomía sonorense continúa encontrando nuevas formas de contar quiénes somos, no sólo en el norte de México, sino en todo el mundo.
