A semanas del inicio de la Copa del Mundo, familias de personas desaparecidas comparten imágenes de sus seres queridos retratados como jugadores de la selección mexicana
EL PAÍS
Completar el álbum del mundial es, cada cuatro años, la obsesión compartida de miles de fanáticos. Para las familias de personas desaparecidas, encontrar a sus seres queridos es la urgencia del día a día. En Jalisco, el colectivo Luz de Esperanza encontró una manera de cruzar ambos mundos a pocas semanas del inicio de la Copa del Mundo: convertir fichas de búsqueda en estampas inspiradas en el tradicional álbum de Panini.
Con la estética visual de los cromos mundialistas, las imágenes muestran a personas desaparecidas portando la camiseta de la selección mexicana. Debajo de cada fotografía aparecen sus nombres, la fecha de desaparición y el estado donde fueron vistos por última vez. La palabra “desaparecido” corona cada estampa. En la publicación difundida por el colectivo en redes sociales, una sola pregunta funciona al mismo tiempo como pie de foto y acusación: “El balón vuelve a la cancha y nuestros desaparecidos, ¿cuándo volverán a casa?”.
Aquí no hay sobres por abrir ni intercambios entre amigos para completar el álbum. Tampoco existe la emoción de encontrar la estampa difícil. Nadie quiere reconocer entre esos rostros a alguien cercano. Héctor López, secretario general de Luz de Esperanza, explica que la intención de las familias es aprovechar la dimensión del fútbol para despertar empatía frente a la crisis de desapariciones que azota al estado.
Con todos los reflectores apuntando a México, y a Jalisco en particular —sede de cuatro encuentros de la fase de grupos—, el colectivo ve en el torneo una posibilidad de visibilidad que no ha encontrado por otras vías. “El mundial representa para nosotros una ventana al mundo, para llegar a otros países y que vean lo que nos pasa. Necesitamos esa presión internacional porque, si no, no somos una prioridad”, lamenta el activista.
López insiste en que los grupos de buscadores no están en contra de la justa mundialista. Todo lo contrario: consideran que el evento ofrece una oportunidad única para exhibir una crisis que, fuera de México, suele pasar desapercibida. Los cromos son apenas una de las acciones previstas alrededor del mundial. También preparan las llamadas “cascaritas para la memoria”: partidos abiertos al público en los que los participantes vestirán camisetas con los rostros de personas desaparecidas. Además, planean tener presencia en el Fan Fest organizado por la FIFA y el Gobierno de Jalisco en la Plaza de la Liberación, en el centro histórico de Guadalajara.
Una sede mundialista atravesada por las desapariciones
En algunas calles de Jalisco, las cédulas de búsqueda permanecen pegadas más tiempo que en otras. Los rostros de Alberto Acosta, Raúl Sánchez y Diana Orona han cubierto los muros y postes en la avenida Juárez, en Guadalajara, y en la calle Independencia, en Tlaquepaque. Son apenas algunas de las caras que se han vuelto parte del paisaje cotidiano. López asegura que la sociedad terminó por normalizarlo. En el estado que enfrenta la crisis de desapariciones más grave de México, la repetición constante de estas imágenes ha generado una dolorosa indiferencia, lamenta el padre buscador. Ver los rostros de personas que nunca regresaron a casa dejó de conmover y, dice, esa indolencia también convierte a la gente en cómplice.
La magnitud de la tragedia es difícil de dimensionar. México acumula más de 134.000 personas desaparecidas y no localizadas, según datos de la Secretaría de Gobernación. Una cifra que el Gobierno ha intentado matizar. Jalisco concentra la mayor parte de esa crisis a nivel estatal: 13.909 carpetas de investigación abiertas al 30 de abril de 2026. El Estadio Akron, recinto mundialista ubicado en Zapopan, se encuentra a pocos kilómetros de zonas donde han sido halladas fosas clandestinas con decenas de cuerpos sin identificar. La postal resume una contradicción brutal, mientras el mundo mira hacia Jalisco por el fútbol, el estado continúa siendo uno de los epicentros de la desaparición en México.
Entre el diálogo institucional y la impunidad
La crisis de desaparición que enfrenta México viene de largo. Los colectivos de familiares de personas sin localizar han reconocido en los gobiernos actuales, tanto el federal encabezado por Claudia Sheinbaum como el estatal, cierta disposición para el diálogo, aunque advierten que el discurso oficial rara vez se traduce en acciones concretas sobre el terreno.
La reciente publicación de un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) volvió a exhibir esa tensión. Mientras los colectivos exigen el reconocimiento pleno de la crisis y mayores recursos para las búsquedas, las autoridades han cuestionado parte de las cifras y metodologías empleadas por el organismo internacional.
En Jalisco, además, el contexto de violencia ligada al crimen organizado atraviesa los intentos de búsqueda. La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación, provocó reacomodos violentos dentro del territorio y obligó a suspender temporalmente rastreos en algunas zonas consideradas demasiado peligrosas.
El contexto de seguridad por el mundial ha llevado, además, a que la Policía de Jalisco reciba formación de agentes españoles en control de actos masivos, una colaboración que los colectivos observan con ambivalencia. Se refuerza el aparato de seguridad para proteger a los turistas mientras sus propias labores de búsqueda siguen sin contar con el respaldo suficiente del Estado.
Frente a ese panorama, la creatividad de los colectivos se ha convertido en su principal recurso. Los cromos inspirados en Panini, las cascaritas para la memoria, las camisetas con los rostros impresos. Cada iniciativa busca romper la normalización que denuncian las familias y aprovechar la breve atención que ofrece el mundial. Una ventana de apenas dos semanas, el tiempo que durará la fase de grupos en Jalisco. Millones de personas llegarán a México pensando en fútbol. Algunas quizá regresen a casa con otra historia en la memoria.
