Lo hacemos en el Metrobus, en el Metro, en las carreteras, en las gasolineras, en el pago de impuestos. Y lo haremos cada vez más. Las monedas y billetes están de salida.
MILENIO
M+.– Cada año circula menos dinero en efectivo. Las gasolinerías del país reflejan esta tendencia: cada año crece un 10 por ciento la cantidad de transacciones con tarjetas, según datos obtenidos por MILENIO.
Viajar en transporte público y tener que comprar TAG para circular en carreteras o segundos pisos son otros terrenos donde las monedas y los billetes han perdido protagonismo. El pago de impuestos y servicios también se ha sumado a la digitalización.
Pagos digitales crecen en el tránsito
Un síntoma de una economía moderna es que por sus venas circule cada vez menos dinero en efectivo, y México está acelerando el paso en esa ruta con acciones prácticas.
Por ejemplo, las gasolinerías del país registran que cada año crece un diez por ciento la cantidad de transacciones con tarjetas de crédito y débito; se acaba de anunciar que en las carreteras de cuota y segundos pisos urbanos se cobrará con los dispositivos electrónicos TAG IAVE.
En la Ciudad de México y su zona conurbada, así como otras grandes urbes del país la gente ya se acostumbró a usar las tarjetas para viajar en transporte público, y no se diga el pago de impuestos: la digitalización es un hecho creciente.
El efectivo domina las compras del día:
- Si éstas son de 500 pesos o menos, el 85.2 por ciento paga en efectivo, el 10.4 por ciento con tarjeta y el 4.4. por ciento hace transferencia electrónica.
- Si la compra es mayor, el pago en efectivo baja a 73.5 por ciento y sube el pago con tarjeta o transferencia a 19 y 7.6 por ciento, según los datos de la última Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (2024).
En esos y otros terrenos, tanto las monedas como los billetes están perdiendo protagonismo.
“No traigo cash”
A finales de los años noventa, el mandatario Ernesto Zedillo popularizó la frase “No traigo cash”.
Comenzaba a asomarse esa ola, y aunque no se sabe si usaba tarjeta de crédito, Andrés Manuel López Obrador confesaba hace unos años que en la cartera sólo traía unos 200 pesos. Pero fue la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo quien metió el acelerador de la modernización en el uso del dinero.
En marzo, durante la Convención Bancaria de Cancún, la mandataria federal anunció que el pago de peaje en carreteras y la compra de combustible en las gasolineras sólo será por medios digitales para finales de 2026, poniendo fin al uso de efectivo en esos espacios.
La medida tiene evidentes ventajas, como agilizar el traslado de los conductores en todas las casetas de cobro, mayor seguridad para los choferes y los cobradores que, al no poseer dinero en efectivo, pueden evitar la toma de casetas, así como la evasión de los peajes.
Lo anterior le cuesta al país mil 500 y 2 mil 300 millones de pesos al año respectivamente, según cálculos de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en 2021 y la Asociación de Concesionarios de Infraestructura Vial (AMCIV), de 2019-2021.
Otras de las ventajas que existen ante esta medida son:
- Compra y venta de combustible sea 100 por ciento digital es que habrá mayor control.
- Mayor fiscalización.
- Hará que miles de personas ingresen al servicio financiero del país.
Los mexicanos han asimilado sus ventajas. En 2025 se realizaron 4 mil 207 millones de pagos con tarjetas, 72 por ciento con plástico de débito y el resto con crédito, informó la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).
Por otro lado, las transferencias por el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) se popularizan también ya que ese mismo año se procesaron más de 6 millones de transferencias por un monto aproximadamente de 6 mil billones de pesos. Dinero que ya no pasó por manos ni procesos físicos.
El efectivo pesa más
Una dimensión más es el ahorro por el pago de la logística, manejo y vigilancia del efectivo. Mover cash cuesta mucho dinero y cuesta más si es morralla: una moneda de 10 pesos pesa 10.3 gramos, pero mover un millón de pesos con esa denominación implica cargar y transportar más de una tonelada de peso.
Sin embargo; si es de menor denominación, los kilos se duplican o triplican, volviéndose un servicio carísimo comparado con el monto que trasladan.
Más fácil es mover billetes: una unidad de 500 pesos pesa un gramo, 2 mil billetes hacen un millón de pesos y dos kilos de peso, que caben muy bien en un sobre o una mochila, aunque aquí los riesgos por robo o asalto crecen considerablemente.
Hay instituciones que no pueden prescindir de este servicio por la gran acumulación de morralla que les llega. Grandes ejemplos de ello en la capital del país son la Basílica de Guadalupe, la Iglesia de San Judas Tadeo o el Metro.
Por ello algunos servicios implementaron el “cero efectivo” entre sus usuarios con buenos resultados y eficiencia. Ahí está la red de transporte público del Metrobús, que presta el servicio sólo con una tarjeta electrónica –sin embargo, aún hay que trasladar el efectivo que se junta en cada máquina expendedora de tarjetas y recargas–.
Las empresas de traslado de valores en un principio podrían ser las primeras afectadas con esta medida, pues perderán a algunos de sus grandes clientes.
Sin embargo, sorpresivamente, a sus dueños parece no preocuparles mucho y al contrario le dan la bienvenida, pues calculan que, por ahora, les representa más beneficios que pérdida de mercado.

Mucho efectivo, pocos competidores, pocos afectados
En el país circulan 3.48 billones de pesos en billetes y monedas que están en manos del público y de los bancos —lo que equivaldría al 9.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB)—, según reportes del Banco de México (Banxico) al 12 de abril de 2026.
“Casi todo ese dinero, más del 90 por ciento, puede pasar en algún momento o varias veces por las empresas de manejo físico de valores”, explica Joel Juárez Blanco, ex presidente de la Asociación Mexicana de Empresas de Seguridad Privada (AMESP).
Esta industria representa el 1.5 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) y emplea a casi un millón de personas, entre guardias, custodios, monitoristas y personal administrativo, registra la Asociación.
Además, se estima que en el país hay aproximadamente 6 mil compañías dedicadas al traslado de valores, pero el 80 por ciento tienen algún grado de incumplimiento, ya sea laboral, fiscal, de capacitación o especialización, que las deja en la categoría de “empresas patito”.
Empresas de transporte de valores, que cumplen con sus registros y con la normatividad que el gobierno exige, estima Juárez Blanco, deben ser unas 25 en todo el país.
Por otro lado, Victoria Serrano, editora de la revista financiera Finanzas de México, afirma que una sola de ellas mantiene el control del 80 por ciento de la logística del manejo de dinero en efectivo en el país: Global Seguridad Integral (GSI) la cual aglutina a Compañía Mexicana de Traslado de Valores (Cometra), SEPSA, Seguritec y Tecnoval.
En su página de internet aparecen otras más:
- GSI Grupo Seguridad Privada
- Grumer
- Regio Traslados
Actualmente el servicio por la recepción de dinero en efectivo en las plazas de cobro de la red operada por Caminos y Puentes Federales (Capufe) lo hace la Compañía Mexicana de Traslado de Valores (Cometra), en participación con SEPSA.
Esto, a través de un contrato multianual de tres años (2025- 2027) por un monto total de 479.1 millones de pesos y 84.5 millones de pesos, respectivamente, por lo que el servicio incluye el depósito a las cuentas bancarias del organismo y la compra de morralla.
Existen otros jugosos contratos relacionados con las plazas de cobro de la red carretera de Capufe como el que en 2022 ganaron, mil 522 millones de pesos para servicio de seguridad en plazas de cobro, áreas de descanso y servicios públicos, de 2022 al 2024, las siguientes compañías:
- Grupo de Seguridad Privada Pryse de México
- Eri Equipos de Respuesta Inmediata
- Protección Resguardo y Servicios Empresariales
Se prevé que Capufe deba reducir el monto de sus contratos al ya no existir dinero que cuidar.
A favor de la digitalización
Además, la industria señaló que estiman que las compañías dedicadas al traslado de valores y al transporte de mercancías de alto valor asociadas en la Asociación Mexicana de Empresas de Seguridad Privada perderán un mercado importante con la medida anunciada por la presidenta Claudia Sheinbaum durante la pasada Convención Nacional Bancaria.
Por otro lado, también esperan que les podría aportar beneficios como usuarios de la red carretera y la compra de combustible para su negocio, debido a que operan con un alto número de unidades.
“Se ha dicho por muchos años que las empresas de este giro van para abajo, que el cash va para abajo por las tarjetas, transferencias electrónicas y la digitalización de distintas formas de pago: no se ha visto mucho. Seguimos manejando altas cantidades de dinero en efectivo”, dice Joel Juárez Blanco, también director general de Moseg y de ASI Seguridad privada, empresas de custodia de valores y transporte de mercancías de alto valor.
En entrevista con MILENIO, Juparez explica que la industria da servicio a un amplio sector de privados, desde:
- Restaurantes
- Panaderías
- Farmacias
- Tiendas de autoservicio y un largo etcétera.
Por lo que admite que la cantidad de dinero en efectivo que recogen comienza a ser ligeramente moderada, aunque no significativa.
Su negocio es la administración de riesgos por el transporte de valores, y la pérdida del negocio que obtienen por las gasolinerías y las casetas es marginal comparado con el total del servicio que ofrecen, pues el grueso de sus servicios está en los grandes corporativos y otras organizaciones.
“Trasladamos cantidades muy importantes que dan muestra de que el efectivo sigue circulando de manera importante”, confirma Joel Juárez.
“Hoy por hoy sigue habiendo ventas en efectivo en distintos sectores productivos, se siguen moviendo muchos medios de pago al personal… ahí nosotros, las empresas de esta naturaleza seguimos teniendo una razón de ser”, señaló.
El fantasma de la cancelación de contratos, informa, no ha tocado a su puerta.
Qué dicen los gasolineros
La Organización Nacional de Expendedores de Petróleo (Onexpo) dio a conocer que en 2025 se realizaron 778.4 millones de pagos con tarjetas en gasolinerías por un monto de 481.3 mil millones de pesos, diez por ciento más que en 2024, y en lo que va de 2026, hasta el 15 de marzo, se han pagado 96.9 millones de pesos con tarjetas bancarias.
Un vocero de la organización informó que en 400 municipios del país no hay cobertura, lo que equivale a mil 800 o 2 mil estaciones de servicio sin internet.
El Banco del Bienestar, por ejemplo, es la institución que más dispersión de efectivo hace en el país, ya que atiende a 25.8 millones de beneficiarios, supera por ahora a la banca comercial. Otra gran actividad que maneja dinero en efectivo son las remesas que llegan al país, calculadas en 61 mil 700 millones de dólares en 2025.
Las remesas llegan al país de manera electrónica, pero en las zonas rurales, donde no hay bancos ni infraestructura digital, se cobran en efectivo.
El 1 por ciento del total equivale a más de 10 mil millones de pesos y son estas empresas las que llevan los billetes, así como las monedas a los puntos de cobro.
El manejo de moneda, dice Juárez, es algo complejo porque tiene una dinámica de captación y reciclaje, “es valor, pero a la vez es una circunstancia de transporte y de estiba. El peso que tienen las bolsas de moneda y las cantidades a granel que se manejan son fuertísimas”.
Hay que atender a clientes que piden dinero en efectivo para cambio de remesas, dotar de moneda encartuchada para los cambios que se dan en tiendas o restaurantes.
“Tiene un costo no sólo por el valor en esencia”, aclara Juárez.
“Al trasladar grandes cantidades verán camiones gigantes, camiones blindados de una capacidad de carga superior. El costo de todo este tipo de cosas, por supuesto, es superior, entonces qué mejor que eso vaya disminuyendo en beneficio de todos”, indicó.
Esperan que el proceso de migración sea ágil y, sobre todo, que tenga una utilidad fiscal clara para ellos, debido a que el combustible y el peaje son dos de los gastos más relevantes en su operación.
Desde hace años estos pagos los realizan exclusivamente por medios electrónicos con grupos gasolineros y sistemas de control carretero.
“Siempre que nuestras unidades circulan, trasladando la materia más preciada que es el dinero, evitamos paradas de riesgos en una gasolinera o hacer una parada que pueda poner en un predicamento la seguridad de nuestros equipos”, aseveró Juárez.
Nada contra la modernización
Juárez Blanco admitió que hay una afectación para su industria y que la tendencia a reducir el dinero en efectivo es mundial e irreversible. Está consciente de que como consecuencia de ello descenderá el manejo del riesgo y habrá una pérdida de mercado.
“Los empresarios que nos dedicamos al sector de transporte de valores sabemos que en un futuro corto, mediano, el flujo de efectivo tenderá a ir a la baja… pero nosotros tenemos que buscar cómo reinventarnos para sobrevivir a esta circunstancia”, comentó.
Sabe que en las naciones donde se ha disminuido el efectivo las empresas de transporte de valores tienen un mercado discreto “Siguen existiendo, pero son pequeñitas”.
La industria tendrá que modernizarse y reforzar sus servicios de protección, así como la custodia de otros bienes que no sean el efectivo, por lo que buscará proteger lo de alto valor valiéndose de herramientas tecnológicas.
Ya no cuidarán dinero, sino bienes
Esas mercancías de alto valor son las que producen empresas mineras, de tecnología, llanteras o farmacéuticas. En el caso de estas últimas se trasladan fármacos muy caros que requieren custodia, y que suelen ser sensibles a las altas temperaturas.
“Ahora con el Mundial de fútbol trasladamos televisiones, pantallas, consolas”, explicó.
Marcos Solórzano, CEO del grupo corporativo Solcat, empresa de seguridad privada especializada en custodia de mercancías.
Este transportista está completamente a favor de la medida porque “nos ayuda brutalmente para que muchas gasolineras tengan más tecnología, más estandarización. Muchas veces llegas a la gasolinera a las cinco de la mañana y no tienen sistema, no hay internet, se empieza a complicar el pago. Hay muchas en carreteras secundarias que sólo aceptan efectivo”.
Una empresa como la suya eroga al mes de 8 a 10 millones de pesos en combustible y, para hacer deducibles estos gastos, tienen forzosamente que hacer transferencias electrónicas o compra de monederos.
Por otro lado, cuando hay tomas de casetas por manifestaciones que piden colaboraciones en efectivo, sus operadores se los pueden quitar de encima porque únicamente portan dispositivos TAG.
Juárez estima que esta medida les pegará más a las personas físicas que a las morales, ya que las empresas, por cuestiones fiscales, se vienen adaptando a los cobros digitales desde hace una década.
Solórzano hace un recuento: “Comenzaron con los viáticos, tenían que ser pagados por medios electrónicos para ser deducibles, y entonces no había en la carretera ningún lugar donde te aceptaran tarjeta de crédito”.
Además, advierte que si no hay una buena implementación en el cruce de las carreteras, el problema será para las personas físicas ya que aún se llega a caer el sistema y existen fallas en el cobro de las tarjetas TAG IAVE.
“Nosotros reclamamos más o menos un cinco por ciento de cobros indebidos en casetas que no pasamos, que no circulamos y nos cobran, y no tiene nada que ver con el gobierno, sino con las empresas que administran las tarjetas”, explicó.
“Tenemos que sacar la comprobación, demostrar con el GPS que tal unidad no pasó por ahí y estaba en otro lugar, viene una serie de reclamaciones y en unas te dicen que sí y en otras que no”, indicó.
Ese tipo de circunstancias le van a pegar más al ciudadano de a pie.
“Al que le echa 100 pesos a su TAG y con un gasto adicional que le pongan, le va a pegar en la bolsa”, advierte.
