Sonora tuvo un gobernador que nació en el Castillo de Chapultepec

Sonora

Un sitio histórico el Castillo de Chapultepec, que hoy en día es un museo, pero antes algunos integrantes del gobierno vivieron ahí y ahí nació un gobernador de Sonora

EL SOL DE HERMOSILLO

Victor L. Johnson / El Sol de Hermosillo

Hoy en día pudiera parecer un hecho más que increíble, tal vez imaginarse a una visitante del museo que entre en labor de parto en ese momento y diera a luz ahí, pero la realidad es que el Catillo de Chapultepec fungió primero como residencia del emperador Maximiliano de Habsburgo, pero también fungió como residencia presidencial de varios mandatarios, en donde encontramos varios nombres de políticos sonorenses.

Fue Porfirio Díaz en 1846 cuando decidió instalar allí su residencia oficial, ya que antes la utilizaba como casa de verano y luego también ahí vivieron Francisco I. Madero, Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles, Emilio Portes Gil, Pascual Ortiz Rubio y Abelardo Rodríguez.

Fue ahí donde nació Álvaro Obregón Tapia el 18 de diciembre de 1916 y eso se debió porque su padre, el general Álvaro Obregón Salido, fungía como Secretario de Guerra y Marina, razón por la cual vivía en el Castillo junto con su esposa, María Tapia Monteverde, quien esperaba a su primogénito.

“Ser el hijo de un general de la Revolución no era un hecho menor: Obregón Salido sería presidente de México en 1920 y ganaría nuevamente la elección de 1928, aunque sería asesinado antes de asumir el cargo. Para Álvaro Obregón Tapia, el Castillo no solo era un museo que visitaba en su vida adulta: era literalmente el escenario de su nacimiento, algo que lo marcaría profundamente, como él mismo expresó en entrevistas décadas después”, dice la publicación de “Conoce México a través de su historia”.

De regreso a casa

Luego del asesinato de su padre la familia volvió a Huatabampo, Sonora, donde el mayor de los 7 hermanos cursó la educación básica bajo la tutela de Fernando F. Dworak, el profesor más conocido de Sonora, hijo de inmigrantes checoslovacos, luego estudió en escuelas militares en California, y más tarde se mudó a la Ciudad de México para ingresar a la Escuela Bancaria y Comercial.

“Los viejos compañeros revolucionarios de su padre lo introdujeron al mundo agrícola, donde encontró su verdadera vocación. Se convirtió en empresario agrícola y socio de otros descendientes de líderes revolucionarios, como Rodolfo Elías Calles, hijo de Plutarco Elías Calles. Durante los años cincuenta, Obregón Tapia ya era un próspero agricultor. Aunque nunca había ocupado un cargo público, su apellido, conexiones y simbolismo histórico lo mantenían cerca del poder político en la capital”, menciona la publicación de Facebook.

Castillo de Chapultepec

El Castillo de Chapultepec fue sede de varios mandatarios originarios de Sonora / Foto: Cortesía | mmatt

Carrera política

Ante la notoriedad de su vida empresarial en el estado el partido que nació trás la muerte de su padre, le vio futuro en el mundo de la política y fue electo como gobernador de Sonora para el periodo 1955-1961, gracias al apoyo de Rodolfo Elías Calles, siempre muy cercano a él y que ya había sido gobernador algunos años atrás.

Su gestión al frente del estado es recordada por diferentes obras y acciones que realizó, como el impulso que le dio a la educación, con la construcción de escuelas, con un gran énfasis rural, escuelas nocturnas para adultos y también por su proyecto carretero con visión de una ampliación y conectividad con el resto del país, tuvo gran interacción con el sector agricultor y empresarial que venía del entorno de su padre, fue el último gobernador de todo México que ejecutó sentencias de muerte.

Álvaro Obregón Tapia fue un personaje profundamente marcado por su herencia familiar, hijo del caudillo más poderoso de la Revolución Mexicana. Nacido en cuna política, creció entre veteranos de guerra y empresarios, y aunque su vida comenzó alejada del servicio público, terminó ocupando la gubernatura de Sonora, donde dejó un legado educativo e infraestructura significativa, envuelto a la vez en tensiones internas y estilos autoritarios propios del México posrevolucionario”, finaliza el relato.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *