La falta de recursos para fortalecer a las corporaciones municipales, así como su vulnerabilidad frente a las organizaciones delictivas, provocó un repliegue en sus propias funciones.
MILENIO
Las tareas de seguridad en los municipios más peligrosos han recaído cada vez más en las fuerzas federales, cuyos enfrentamientos con grupos del crimen organizado crecieron en los últimos años, mientras las policías locales redujeron su participación en estos choques y, cuando intervinieron, con frecuencia lo hicieron junto a corporaciones estatales o federales.
La falta de recursos para fortalecer a las corporaciones municipales, así como su vulnerabilidad frente a las organizaciones delictivas, provocó un repliegue en sus propias funciones.
Prueba de ello es que sus enfrentamientos con civiles armados cayeron 24 por ciento, al pasar de 338 casos en 2022 a 257 en 2024, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
A ello se suma que, en la mitad de esos casos, las policías municipales necesitaron el respaldo de otras instituciones de seguridad, entre ellas la Defensa y la Marina, la Guardia Nacional, la Fiscalía General de la República, corporaciones estatales e incluso agentes de demarcaciones vecinas, para hacer frente a hombres armados.
Ese repliegue también coincidió con un aumento del 58 por ciento en las agresiones atendidas por la Defensa en el mismo periodo. Según una respuesta de la dependencia a una solicitud de información, el personal castrense participó en 260 enfrentamientos en 2022, cifra que subió a 411 en 2024.

Crece número de policías municipales asesinados
Para el secretario general del Sindicato Nacional de Policías, Rodolfo Basurto, la reducción en el número de enfrentamientos de corporaciones municipales se debe principalmente a que los actores políticos han dejado en el olvido a estos cuerpos de seguridad que se han quedado atrapados en el pasado, mientras el crimen organizado ha avanzado con pasos agigantados.
“Son las policías más abandonadas y las que tienen menos recursos para poder mejorar sus equipos y tener constantes capacitaciones (…) El estado de fuerza ha ido disminuyendo de manera preocupante y no nada más a nivel municipal, sino también estatal, pero obviamente se nota más en los municipios porque de por sí son pocos y cada vez los dan de baja por cualquier cosa”, recriminó Basurto.
El representante del gremio policial explica que, si bien las confrontaciones han bajado, el número de policías municipales asesinados es cada vez mayor.
“Los compañeros municipales, por lo regular, andan solos, dos compañeros en una patrulla y muchas de las veces la delincuencia organizada aprovecha esa situación para sorprenderlos y matarlos”.
Las estadísticas del Inegi muestran que en 2024 los enfrentamientos de policías municipales se concentraron en nueve estados del país, como:
- Nuevo León, 35.
- Sonora, 33.
- Michoacán, 25.
- Puebla, 25.
- Zacatecas, 21.
- Baja california, 19.
- Estado de México, 19.
- Guanajuato, 14.
- Querétaro, 11.
En conjunto concentran casi el 80 por ciento de los casos a nivel nacional.

A nivel municipal, la concentración fue todavía más notoria en casos como el de Santa Anna, Sonora, donde los policías locales tuvieron 30 enfrentamientos y se colocó como el caso más extremo del país. Cabe señalar que en al menos 20 de esos choques los policías contaron con el apoyo de la Guardia Nacional y la Defensa.
En San Nicolás de los Garza, Nuevo León, la Policía Municipal y la Defensa repelieron coordinadamente 17 agresiones de grupos criminales que operan en la zona para dejar un saldo total de 25 criminales detenidos y un saldo blanco en muertes y heridos de ambos bandos.
Otros municipios con un número importante de enfrentamientos municipales fueron:
- Tijuana, Baja California, con 12 Pinos.
- Zacatecas, con ocho.
- Con siete confrontaciones viene una lista que integran Celaya, Guanajuato; Morelia, Michoacán; y Mazapiltepec de Juárez, Puebla.
- Mexicali, Baja California, Puebla capital y Querétaro con seis casos.
Un dato que exhibe la pérdida de capacidad de las policías municipales frente a las bandas criminales aparece en entidades como Sinaloa y Tamaulipas, que cerraron 2024 con cero enfrentamientos municipales en el registro del Inegi, pese a que ambas se mantuvieron entre los principales focos de disputa del crimen organizado. Esa ausencia de choques coincidió, además, con un aumento de la confrontación castrense.
Culiacán, epicentro de enfrentamientos y ataques repelidos
En el lado militar, Tamaulipas encabezó el país con 71 enfrentamientos; seguido de Sinaloa, con 63; Sonora, con seis; y Michoacán, con 47.
Más abajo se ubicaron Chiapas, con 27; Guerrero, con 25; Jalisco, con 19; y Zacatecas, con 16; de esta manera se observa que las confrontaciones de las fuerzas federales se concentró en estados clave para el trasiego de drogas y otros delitos de alto impacto.
El reporte de la Sedena muestra que el mayor epicentro de enfrentamientos y ataques repelidos se ubica en Culiacán, Sinaloa, con 40 casos. Esto ubica al municipio cuna del Cártel de Sinaloa como el más peligroso para las fuerzas de seguridad.
La dependencia detalla que tan solo en este municipio durante 2024 seis elementos del Ejército perdieron la vida, mientras que 50 criminales fueron abatidos y no se registraron pérdidas colaterales. Además, en Culiacán también se registra una cifra elevada de presuntos delincuentes detenidos durante las hostilidades con 32 casos.
Otros municipios donde los militares tuvieron que responder a los ataques criminales fueron Nuevo Laredo y Miguel Alemán, en Tamaulipas, con 17 y 15 casos respectivamente. Después aparecen Caborca, Sonora, con 14 enfrentamientos; Río Blanco, Tamaulipas, con 11 y los municipios sonorenses de Sáric y Plutarco Elías Calles con 10 confrontaciones cada uno.
