Y en la zona de la vaquita marina, todo sigue igual

Por La Voz del Pitic Mar11,2024

Ernesto Méndez Excélsior

Redes, redes y más redes; una maraña de redes de pesca ilegales por todo el Alto Golfo de California es el escenario que recibe a partir de hoy una nueva misión de observación enviada a México por la comunidad internacional, con el fin de evaluar la aplicación del Plan de Acción de Cumplimiento para proteger a la vaquita marina de la extinción y combatir el tráfico de pez totoaba.
La tercera visita técnica a territorio mexicano fue aprobada en noviembre pasado en Ginebra, Suiza, por el Comité Permanente de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites), a nombre de los 193 países miembros.
En vísperas del arribo de los expertos de Cites, Excélsior recorrió la región en plena temporada de pesca de camarón, curvina golfina y las primeras incursiones de las hembras de totoaba, que entre marzo y junio son capturadas de manera ilegal cuando se acercan a la orilla a desovar, en su corrida o etapa reproductiva.
La constante en San Felipe, Baja California, y el Golfo de Santa Clara, Sonora, son el uso justamente de las redes de enmalle tradicionales que quedaron prohibidas, sin excepción, desde el 24 de septiembre de 2020, y que siguen siendo, hasta ahora, la principal amenaza para la vaquita marina, que muere ahogada al quedar atrapada, sin poder salir a la superficie a respirar.
De las artes de pesca alternativas y sustentables que viene prometiendo la Conapesca y el ahora Instituto Mexicano de Investigación en Pesca y Acuacultura Sustentables (Imipas), desde hace al menos 10 años, no se sabe nada, salvo esfuerzos aislados de ONG que realizan ensayos con algunos prototipos.
Rigoberto García Soto, reconocido abogado del sector pesquero, y exdirector de la Unidad de Asuntos Jurídicos de la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), opinó que de origen el problema radica en crear regulaciones “artificialmente obligatorias”, que en la práctica no se pueden aplicar porque es imposible eliminar por decreto todas las redes de pesca, en pueblos que por generaciones han vivido de esta actividad económica.
“Lo único que generan estas regulaciones es que el país pierda credibilidad en los mercados internacionales y ante los ojos de organismos que están viendo cómo gestionamos el problema de vaquita y totoaba”, advirtió.
La labor de asociaciones civiles como Pesca Alternativa de Baja California (Pesca ABC), Sea Shepherd o Cetáceos, Acción y Transformación, no tiene descanso, porque igual pueden estar extrayendo del mar artes de pesca abandonadas, que liberando ballenas enmalladas o afinando el protocolo para rescatar a lobos marinos del yugo de esas mismas redes, que supuestamente ya no existen al norte del Golfo de California.
Georgina Castro Proal, coordinadora de Ciencia de Pesca ABC, dio a conocer que la población local de lobos marinos (Zalophus californianus), compuesta por alrededor de 400 ejemplares que habitan en la llamada Roca Consag, es muy susceptible de enmallarse durante las actividades pesqueras.
Ante esta situación adelantó que preparan una campaña de monitoreo, capacitación a pescadores y retiro de restos de redes atoradas en el cuello de los lobos marinos, con recursos del Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza, y el apoyo de la organización Cabet Cultura y Ambiente, con más de 10 años de experiencia.
Todo sigue igual
La misión de observación de Cites también podrá constatar que las embarcaciones menores (pangas), principalmente las que no tienen matrícula ni rótulos, siguen saliendo al mar a cualquier hora del día por rampas no autorizadas, como la del malecón del Puerto de San Felipe.
Alejandro Olivera, representante en México del Centro para la Diversidad Biológica, alertó que hay muchas promesas incumplidas por parte del gobierno mexicano, que por años “ha pateado el bote, mientras la reducida población de vaquita, de entre 10 y 13 ejemplares, sigue en descenso.
“Las embarcaciones continúan bajando en puntos prohibidos, se mantiene la pesca de noche, las redes de enmalle nunca se han ido y no paran las incursiones a la Zona de Tolerancia Cero”, manifestó.
Ni siquiera en la rampa oficial de San Felipe, en el muelle Fondeport, hay operativos permanentes o retenes de Conapesca y Profepa para revisar pangas, permisos y redes con las que salen los pescadores al mar, menos para verificar las capturas a su regreso.
Opacidad
En la llamada Zona de Tolerancia Cero, donde hay más avistamientos de vaquitas, el gobierno de México considera como un logro el sembrado de 335 bloques de concreto con ganchos de acero para atorar las redes ilegales que los pescadores pudieran ingresar al área prohibida.
El representante en México del Centro para la Diversidad Biológica lamentó que después de un año y medio que se puso en marcha esta estrategia, con los primeros 193 bloques, no hay protocolos establecidos ni transparencia sobre el retiro de los equipos de pesca que quedan atrapados en el fondo marino y que se convierten en una trampa mortal para las mismas especies que se pretende proteger.
Recordó que la Conanp alertó en su momento que se debe establecer un programa de extracción, porque la acumulación de redes puede ocasionar captura incidental de fauna, incluida la vaquita.
Plan de acción
En la pasada reunión del Comité Permanente de la CITES, México presumió un gasto millonario en la aplicación del Plan de Acción de Cumplimiento para el Alto Golfo, aprobado por la comunidad internacional en febrero de 2023, tras el embargo comercial impuesto a nuestro país, para la exportación de productos, subproductos y ejemplares de vida silvestre como aletas de tiburón, madera de caoba o tarántulas como mascotas.
Iván Rico, subsecretario de Planeación y Política Ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), aseguró que por el bien de la biodiversidad, el gobierno está comprometido en continuar implementando una estrategia exitosa, “para ello, México ha destinado más de cuatro millones y medio de dólares mensuales”.
Lo cierto es que no se observa por ningún lado, por ejemplo, el gasto programado de 11 millones de pesos al mes para “verificar todas las embarcaciones que zarpen y arriben en los sitios autorizados para realizar actividades de pesca” o los 150 millones de pesos para “poner en operación un sistema de localización de embarcaciones menores”, entre otras muchas metas e hitos que incluye el Plan de Acción de Cumplimiento.
Tampoco hay avances en actividades que parecen más sencillas, como la rehabilitación de El Nido, instalaciones de maricultura arrasadas por el huracán Hilary el año pasado, donde en algún momento se intentó confinar a los últimos ejemplares de vaquita marina, y que ahora serviría como granja para criar Totoaba en cautiverio, como una forma de apoyar la economía de las comunidades pesqueras.
Maraña de redes recbirá a expertos de la CITES

La misión de observación llega este domingo a México, encabezada por la máxima autoridad CITES, la secretaria general Ivonne Higuero, quien viene acompañada de Barend Janse Van Rensburg, jefe de la Unidad de Observancia y Juan Carlos Vásquez, jefe de la Unidad Legal.
La agenda se desarrollará en Mexicali y San Felipe, Baja California, así como en la Ciudad de México, del 10 al 15 de marzo, con reuniones programadas con las autoridades encargadas de aplicar la estrategia, actores involucrados y partes interesadas.
El primer encuentro tendrá lugar el lunes 11 de marzo de 09:00 a 11:30 horas con pescadores en el Campo Turístico número 1, en el Puerto de San Felipe.
Posteriormente, los observadores dialogarán con representantes de organizaciones de la sociedad civil de las 11:30 horas a las 13:30 horas.
Fuentes del Gobierno de México, revelaron que en esta ocasión sólo participarán en las reuniones dependencias encargadas de la administración y procuración de justicia, gobernanza y seguridad, así como de la operación de las acciones en campo, dejando a un lado a las que tienen que ver directamente con la conservación de la vaquita marina, como la Dirección General de Vida Silvestre de la Semarnat o la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), autoridad científica ante CITES.
El cierre de la visita será en la Ciudad de México, en un encuentro con todos los integrantes del GIS (Grupo Intragubernamental sobre la Sustentabilidad en el Alto Golfo de California), encabezado por la titular de la Semarnat, María Luisa Albores.
Imparable

A una horas de la llegada de los observadores de CITES a México, la captura ilegal de Totoaba se desató en el Golfo de California, de Bahía de Los Ángeles a Puertecitos, con el tendido de decenas de redes de entre 12 y 14 pulgadas de luz de malla, conocidas como “Malludo”, “Espectra”, “Trapo” o “Cimbras Totoaberas”.
Los pescadores furtivos aprovechan la corrida que se registra en la zona, para capturar el mayor número posible de hembras, que son las que tienen la vejiga natatoria o “buche” más grande, que es la parte del pez que tiene una gran demanda en el mercado negro de China.
Actualmente, el “buche” de Totoaba a pie de playa alcanza un precio promedio de mil 200 dólares el kilogramo, mientras que en Hong Kong, ya seco y deshidratado, llega a costar hasta 80 mil dólares el kilo.
En días pasados, se comenzó a correr la voz en el Puerto de San Felipe de que ningún pescador salga a trabajar en los días que estarán presentes los observadores de la CITES, a pesar de que su llegada coincide con la aparición de una marea viva, que ofrece condiciones inmejorables para una buena captura de curvina golfina.

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