Se trató de una reunión muy larga. Duró al menos cinco horas. Andy bebía en una copa tequilera de aspecto refinado, y en algún momento comenzó a encender un cigarrillo tras otro. En las imágenes luce preocupado. No era para menos
A la reunión llegaron también el líder del imperio tequilero José Cuervo, Juan Domingo Beckmann, uno de los 15 empresarios que integran el Consejo Asesor de Desarrollo Económico de Claudia Sheinbaum, y el acaudalado Mauricio Garduño, uno de los perfiles más consolidados a nivel internacional en tecnología y transformación digital, cuyas estrategias dejan ganancias de miles de millones de dólares.
Según se ve en una serie de videos entregados a EL UNIVERSAL, un mesero descorchó una botella de Sassicaia, un vino tinto “Súper Toscano”, de altísima calidad, cuyo precio en tienda, según la añada, va de 16 mil a 24 mil pesos: una muestra más de la afición al lujo de los hijos de López Obrador.
Se trató de una reunión muy larga. Duró al menos cinco horas. Andy bebía en una copa tequilera de aspecto refinado, y en algún momento comenzó a encender un cigarrillo tras otro. En las imágenes luce preocupado. No era para menos.
El país se hallaba bajo la tormenta política que comenzó con la detención el 19 de agosto de Fausto Corrales Rodríguez, chofer y asistente personal del exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Héctor Melesio Cuén, y testigo clave en el asesinato de este: Corrales había llevado a su jefe a la reunión en la que fue asesinado, la misma en la que el narcotraficante Ismael Zambada fue traicionado por uno de los hijos del Chapo y en la que iba a estar presente, según una carta escrita por Zambada, el entonces gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya.
A solo unas horas de que la FGR detuviera a Corrales por haber fingido que Cuén había sido asesinado en una gasolinera, y no en la finca en la que se llevó a cabo esa reunión, y tras 112 días de licencia temporal, ocasionada por la acusación lanzada en su contra por Estados Unidos sobre sus presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, Rubén Rocha Moya decidió regresar abruptamente al cargo.
Esto ocurrió el viernes 21 de agosto, día en que la presidenta se reportó enferma. El retorno de Rocha Moya cubrió el país de rumores, sobre todo cuando la misma presidenta declaró que no se había enterado de este regreso a través de las redes sociales.
Como se sabe, Sheinbaum calificó el hecho como una imprudencia política y señaló, de manera contundente y al mismo tiempo ambigua, que ningún nombre podía estar encima del pueblo y de la nación. ¿A quién iba dirigido ese mensaje?
Desde la Secretaría de Gobernación, comenzaron los deslindes en cascada. Rocha Moya se quedó solo y a 32 horas de su extraña maniobra volvió a pedir licencia, esta vez de manera definitiva.
El mismo viernes 21, el regreso a México del excontralmirante Fernando Farías Laguna, acusado de dirigir una red de tráfico de huachicol manejada desde los altos mandos de la Marina, encendió otra mecha. Antes de abordar el avión que lo trajo de regreso Farías había sostenido una reunión de dos horas con agentes del FBI: les entregó nombres y la manera de seguir la ruta del dinero.
El mismo Andy aparece mencionado en el voluminoso expediente como una de las cabezas ocultas de la red. Aquel día no era esta la única mala noticia para él. Acababa de trascender que Estados Unidos y la Secretaría de Hacienda investigaban una empresa fundada en Tabasco, y ligada con operadores de confianza del círculo de Amílcar Olán, uno de los más conspicuos integrantes del clan López Beltrán.
Para colmo, había trascendido también que Estados Unidos tenía grabaciones que involucran con el Cártel Jalisco Nueva Generación a otros de los miembros millonarios de la red de Andy.
Aunque las imágenes carecen de audio, es posible saber que uno de los temas que se tocaron en la reunión fue el de la detención de Fausto Corrales Rodríguez, ya que en un momento determinado Gonzalo López Beltrán mira su teléfono, y en la pantalla de este es visible la noticia que dio a conocer la vinculación a proceso de Corrales, y en la que aparece una foto de este.
Aquella tarde/noche, el restaurante se cerró solo para ellos. Después de varias horas, Gonzalo y Asaf se retiraron. Andy siguió bebiendo, fumando, conversando, y a veces observando algo que los otros comensales parecían mostrarle en una pantalla. Afuera, los guardaespaldas daban muestras de cansancio.
Fue la reunión del clan. El cónclave de la Condesa, mientras afuera el país ardía.








