El Sol de Hermosillo
María José Cuevas estuvo a cargo de la dirección del proyecto cinematográfico que llegará a cines para conmemorar el décimo aniversario luctuoso del cantante
Froylan Escobar Lara / El Sol de México
Uno de los momentos más impactantes en la vida de la cineasta María José Cuevas fue cuando, a los 18 años de edad, acudió junto a sus papás el pintor José Luis Cuevas y Bertha Riestra, así como con su hermana Ximena, a ver el concierto de Juan Gabriel en Bellas Artes, en 1990.
La presentación de “El divo de Juárez” en el máximo recinto cultural del país fue muy criticada, pero lo que se vivió dentro del inmueble quedó guardado en el corazón de sus asistentes por siempre.
Al menos así lo atesora la directora mexicana, quien luego de dirigir el documental “Juan Gabriel: Debo, puedo y quiero” (2025), estuvo a cargo del trabajo de restauración de ese memorable concierto por petición de la disquera Sony Music, para celebrar el décimo aniversario luctuoso del cantante.
“Todo esto también empieza cuando estábamos revisando todo el material que Juan Gabriel tenía guardado en una bodega, a la que tuvimos acceso cuando hicimos el documental, pero de los momentos que más me emocionaron fue descubrir que había existido un único ensayo, un día antes del concierto”, afirmó Cuevas en entrevista con El Sol de México.
“Uno se imaginaría que Juan Gabriel ensayó un mes entero con todo el ensamble musical y no es cierto, resulta que solo hubo un único ensayo con él, hubo otros ensayos de los músico, pero con él presente solo uno”, agregó.
Lo nuevo y el bonustrack
A diferencia del video que se encuentra disponible en YouTube, con el concierto completo, el espectáculo que se estrenará el 28 de agosto en Cinemex, “Juan Gabriel, mi primer Bellas Artes” cuenta con imágenes y audios restaurados, que se mezclarán con videos que el propio Juan Gabriel grabó en ese momento, son fragmentos con tomas que no se incluyeron en el proyecto original. Acercamientos a su rostro, a su cuerpo, incluso al público, esa es la diferencia de esta nueva versión.
Además incluirá una especie de bonustrack, una introducción que hizo Ximena Cuevas, en la que se muestra cómo Juan Gabriel logró conquistar a los integrantes de la Orquesta Sinfónica Nacional para que se realizara el primer y único ensayo, pues habían amenazado con no acompañar al cantante.
Y como todo un as de las relaciones públicas, el compositor tuvo la paciencia y encontró la manera de que se quedaran a acompañarlo, aunque no así su director original, Luis Herrera de la Fuente, en su lugar se llamó a Enrique Patrón de Rueda.
“Creo que lo bonito de esta nueva edición es que lo vamos a tener muy cerca, Juan Gabriel no tenía el concierto completo, digamos, de todas las cámaras, eran pedacerías, entonces esto es lo que incluimos en el concierto general

“No hay homenaje más bonito que recordarlo en este concierto”, mencionó Cuevas.
Pusieron énfasis en los detalles
El concierto original, que tiene en su posesión la disquera, dura aproximadamene dos horas 50 minutos, el cual se tuvo que recortar para no extenderlo tanto y que el público pueda transformar una sala de cine en un gigantesco karaoke.
“Se quitaron algunas canciones, se hizo una curaduría. El chiste es que la gente vaya, que todo el mundo esté cantando las canciones, hicimos esta selección de canciones que la gente más canta de Juan Gabriel, que traen un ritmo de no parar, todas nos las vamos a saber”.

La esencia de esta edición del concierto apuesta más a los detalles, las miradas que realizó el artista, las pausas, las improvisaciones y resalta su manera histriónica de estar sobre el entarimado, dijo la cineasta.
Anteriormente se programó en cine “Juan Gabriel: Mis 40 en Bellas Artes”, que consiguió un ingreso de 18.5 millones de pesos y un total de 251 mil espectadores, concluyó el año en la décima posición de lo más visto.
Parte de la identidad nacional
Tras contar la vida de Juan Gabriel y restaurar el concierto más icónico de México ofrecido en Bellas Artes, Cuevas aseguró que el artista va más allá de una simple moda, que su música no pasará de generación en generación ya que, dijo, su legado ya se incrustó en el ADN de la cultura del país.e
“Para que Juan Gabriel desaparezca es como si desapareciera el himno nacional, ya es parte de nuestra identidad”, indicó.
“Creo que Juan Gabriel no se escondió de absolutamente nada, la gran magia que tenía era que pisaba un escenario y era un torbellino de libertad, un provocador, pero dentro de esa provocación terminaba conquistando hasta al más macho, eso era lo que era increíble.
“Sus canciones son tan honestas, auténticas, cercanas, pero él no se escondía, por eso la gente terminó celebrando sus canciones. Juan Gabriel siempre estuvo orgulloso de ser quien era”, concluyó.
