El órgano clave de coordinación política y académica se reúne este martes bajo la presidencia del rector Leonardo Lomelí Vanegas para definir la postura institucional ante los cuestionamientos al examen de admisión.
MILENIO
En medio de la controversia generada por los resultados, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) celebrará este martes una reunión de su Colegio de Directores, uno de los órganos de coordinación más relevantes de la institución y considerado el principal espacio donde se construyen los consensos políticos y académicos que posteriormente orientan las decisiones de la administración central.
Aunque se trata de un órgano con bajo perfil público, sus deliberaciones suelen marcar el rumbo de las principales políticas institucionales.
En un contexto de cuestionamientos sobre el proceso de admisión, la reunión representa la primera oportunidad para que los directores de facultades y escuelas analicen de manera conjunta el escenario, definan posiciones y contribuyan a fortalecer la respuesta institucional.
La reunión también pondrá en evidencia el equilibrio de fuerzas existente entre los distintos grupos académicos que históricamente han influido en la conducción de la Universidad.
Más que corrientes políticas formales, se trata de redes de liderazgo construidas alrededor de disciplinas, facultades y rectores.
Uno de los bloques con mayor peso ha sido el vinculado con la Facultad de Medicina, Psicología, los institutos nacionales de salud y la administración central, del que surgieron los exrectores José Narro Robles y Enrique Graue, quienes encabezaron la Universidad durante más de tres lustros, y cuya influencia permanece aún vigente.
El otro bloque relevante y que se encontrará en la reunión del Colegio pertenece al ámbito de Economía y Humanidades, del cual proviene el actual rector Leonardo Lomelí Vanegas; con el principal respaldo de la Facultad de Economía, Ciencias Políticas, Derecho, el Instituto de Investigaciones Históricas.
En este escenario, la reunión del Colegio de Directores servirá como un primer termómetro para conocer el nivel de cohesión interna de la UNAM frente a la controversia por el ingreso a licenciatura y la capacidad de sus principales actores para articular una posición común.
Las conclusiones que emerjan de este encuentro podrían definir la estrategia institucional para enfrentar una de las coyunturas más delicadas que ha vivido la Universidad en los últimos años y enviar una señal sobre el grado de respaldo que mantiene la administración central entre las entidades académicas.
El Colegio de Directores ocupa un lugar estratégico dentro de la estructura de gobierno universitario al fungir como el puente permanente entre la administración central y las entidades académicas.
Y si bien el colegio no emite normas ni nombra autoridades, su función consiste en coordinar la comunicación entre el rector y los directores de facultades y escuelas, analizar asuntos académicos y de administración escolar, opinar y formular en torno a políticas universitarias.
El Reglamento del Colegio establece que debe reunirse preferentemente cada 15 días y, cuando menos, una vez al mes. En esta ocasión, la sesión adquiere un significado especial al celebrarse en uno de los momentos de mayor tensión institucional derivados del proceso de admisión.
El órgano es presidido por Leonardo Lomelí e integrado por los directores de todas las facultades y escuelas de la Universidad, además de los coordinadores de Humanidades, de la Investigación Científica y del Colegio de Ciencias y Humanidades. El secretario general funge como secretario del Colegio.
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