La liga URKL ha enfrentado en China a dos robots humanoides de 1,73 metros capaces de lanzar combinaciones, levantarse tras una caída y seguir peleando sin cabeza.
MERISTATION
Las imágenes parecen extraídas de una secuela de ‘Acero puro’, pero fueron grabadas durante un combate real celebrado en Shenzhen. La empresa china EngineAI ha inaugurado la Ultimate Robot Knock-out Legend (URKL), presentada como la primera competición comercial de combate libre entre robots humanoides de tamaño completo.
El enfrentamiento inaugural puso frente a frente a “Águila Blanca” y “Matador”, dos unidades del modelo T800 desarrollado por la propia compañía. Los contendientes intercambiaron puñetazos, patadas giratorias y ataques aéreos dentro de una jaula octogonal, aunque también tuvieron tiempo para bailar, provocar al rival y recuperar el equilibrio después de caer al suelo.
La pelea se desarrolló durante cinco asaltos de cinco minutos. Los golpes y patadas válidos sumaban un punto, mientras que derribar al oponente otorgaba tres. Las burlas y gestos de provocación también podían recibir puntuación, una regla que convierte el espectáculo en algo ligeramente más cercano a un videojuego de lucha que a una competición deportiva convencional.
“Fatality”
El momento más espectacular llegó durante el último asalto. “Águila Blanca” conectó una patada voladora contra la cabeza de su adversario y, apenas unos segundos después, repitió el ataque hasta separar completamente la cabeza del cuerpo. “Matador”, sin embargo, continuó combatiendo gracias a los sistemas alojados en su torso. Había perdido buena parte de sus sensores, pero todavía podía golpear, desplazarse y resistir los ataques.
Pese a aquella decapitación mecánica, “Matador” ganó el enfrentamiento por tres asaltos a dos. Su rival se llevó la última ronda y la imagen más memorable, pero no pudo remontar la ventaja acumulada durante los combates anteriores.
Detrás del espectáculo existe también una prueba de ingeniería. El T800 mide 1,73 metros, cuenta con 29 grados de libertad y está construido con una aleación ligera de magnesio y aluminio. La liga pretende utilizar los impactos reales para mejorar sistemas de equilibrio, resistencia estructural, percepción y control de movimiento.
Eso sí, las máquinas no actuaban necesariamente por sí solas: las normas permiten a cada equipo escoger su sistema de control. El futuro ha llegado al octágono, pero todavía puede haber una persona sujetando el mando.
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