Ante los mitos más absurdos, especialistas y donantes motivan a sumarse a la acción altruista, donde los requisitos son claros y sencillos.
MILENIO
M+.- Cuando la madre de José Naranjo ingresó al quirófano para una cirugía contra el cáncer, él pensó que haber donado sangre era solamente un trámite más dentro del proceso médico. La enfermedad había sido detectada a tiempo, pero los especialistas les advirtieron que se trataba de un cáncer agresivo que debía atenderse cuanto antes.
Todo parecía avanzar conforme a lo planeado hasta que surgieron complicaciones durante la operación.
“En el caso de mi mamá, tuvo complicaciones en el quirófano y terminó usando, por lo que nos dijeron los doctores, tres bolsas de sangre para reanimarla, porque ya casi se iba”, recuerda.
Aquel episodio cambió para siempre su forma de ver la donación de sangre. Lo que hasta entonces había considerado un requisito hospitalario se convirtió en una evidencia tangible de que una transfusión puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Historias como la de José y su madre se repiten diariamente en hospitales de todo el país.
Sin embargo, México enfrenta un desafío persistente: la escasa cultura de donación altruista.
En el marco del Día Mundial del Donante de Sangre, que se conmemoró el 14 de junio, especialistas advierten que la mayoría de las transfusiones continúan dependiendo de familiares y amigos que buscan donadores cuando una emergencia ya está en curso.
Esperanza Elizabeth Zuno Reyes, jefa del Banco de Sangre del Antiguo Hospital Civil de Guadalajara “Fray Antonio Alcalde”, explica a MILENIO que el panorama sigue siendo preocupante: “A nivel nacional, lo último reportado para 2024 es que hay 92 por ciento de donación familiar o de reposición, y el 8 por ciento es donación altruista”.
En Jalisco, la cifra es incluso menor: “El porcentaje de donación altruista es de un 5 por ciento y 95 por ciento de donación familiar”.
La diferencia no es menor. Mientras la donación de reposición ocurre cuando un paciente ya necesita sangre para una cirugía, tratamiento o emergencia, la donación altruista permite mantener reservas disponibles para atender casos urgentes.
“La sangre no la puedes tener si no es a través de la donación. No se fabrica, no existe un producto comercial que sustituya la sangre”.
Carrera por la vida
Salvador conoce bien lo que significa depender de la solidaridad de otras personas. En abril de 2026 recibió un diagnóstico que cambió su vida: cáncer de próstata.
Meses antes había sido sometido a una cirugía por una hernia en uno de los testículos.
Durante la recuperación, los médicos detectaron señales de alerta y recomendaron una biopsia.
El miedo lo llevó a posponer los estudios durante dos meses, pero finalmente decidió realizarlos.
El resultado confirmó el diagnóstico. Comenzó entonces una carrera contra el tiempo para reunir estudios médicos, valoraciones y autorizaciones que le permitieran acceder a una cirugía.
Cuando parecía haber cumplido con todos los requisitos, apareció uno que nunca imaginó tan complicado: conseguir donadores de sangre.
Al principio pensó que sería sencillo. Él y su familia comenzaron a preguntar entre conocidos, amigos y familiares.
Incluso ofrecieron dinero para intentar convencer a posibles candidatos; sin embargo, las negativas se acumularon.
Un amigo de su yerno aceptó ayudar y agendó una cita en el Banco de Sangre del Hospital Civil.
Parecía la solución al problema, pero una gripe reciente impidió que fuera aceptado como donador. La desesperación creció.
En redes sociales encontró grupos dedicados a buscar donadores. Publicó su caso y compartió su número telefónico.
Casi de inmediato comenzaron a llegar llamadas de desconocidos que le prometían acudir a donar a cambio de depósitos bancarios.
Le pedían transferir dinero para supuestos alimentos y gastos de traslado. Estuvo a punto de hacerlo.
Un familiar logró convencerlo de que se trataba de una estafa. Finalmente, después de compartir su situación en un estado de WhatsApp, una persona cercana decidió ayudar.
Había atravesado una experiencia similar y comprendía las dificultades que implica encontrar un donador.
Fue aceptado tras las evaluaciones médicas y gracias a ello Salvador pudo ser operado antes de que la enfermedad siguiera avanzando.
Su experiencia refleja una realidad cotidiana en hospitales donde cientos de pacientes dependen de la disponibilidad de sangre para continuar tratamientos, enfrentar cirugías o sobrevivir a una emergencia.
En los Hospitales Civiles de Guadalajara la demanda es constante. “Por ejemplo, en el Fray Antonio Alcalde se pueden transfundir entre 70 y 100 unidades por día”, explica la doctora Zuno Reyes.
Las transfusiones son utilizadas principalmente en pacientes oncohematológicos, personas con enfermedades renales, padecimientos hepáticos, pacientes politraumatizados, mujeres con complicaciones obstétricas y menores de edad que requieren atención especializada.
La falta de reservas puede tener consecuencias graves. “Hay pacientes que no, ya no hay otra opción, que se tienen que transfundir y es muy importante que se haga en el momento justo para brindar todas las oportunidades que requiere el paciente”, señala.
Por ello, los bancos de sangre insisten en que la donación altruista representa una de las herramientas más importantes para garantizar una atención oportuna.
Desinformación, el obstáculo
José Naranjo considera que una de las principales razones por las que pocas personas donan es la desinformación. A lo largo de los años ha escuchado todo tipo de creencias equivocadas.
También desmiente la idea de que la recuperación sea lenta o que donar implique riesgos importantes para la salud.
“Te dicen: puedes comer normal, nomás procurando evitar la grasa, pero ir con un máximo de cuatro horas de ayuno, porque si vas con más horas de ayuno es muy posible que te termines descompensando”, comenta.
Zuno Reyes coincide en que los mitos siguen siendo un obstáculo. Algunas personas creen que nunca podrán donar si tienen tatuajes, que la menstruación impide hacerlo o incluso que donar provoca aumento de peso.
“Hay quienes dicen que por donar engordas; no, no se engorda”, aclara.
También explica que una persona tatuada sí puede convertirse en donadora siempre y cuando haya transcurrido el tiempo establecido después del procedimiento.
La extracción de sangre tampoco representa un riesgo significativo para la mayoría de los candidatos: “El riesgo es mínimo de presentar algún evento adverso”, afirma.
La especialista explica que los hombres pueden donar hasta cuatro veces al año y las mujeres hasta tres veces, siempre bajo valoración médica. Cada donación consiste en aproximadamente 450 mililitros de sangre, menos de medio litro, cantidad que el organismo puede regenerar de manera natural.
Para José, la experiencia de ver a su madre sobrevivir gracias a las transfusiones le dejó una enseñanza que sigue guiando sus decisiones. Desde entonces ha donado para familiares, conocidos e incluso para personas que nunca había visto.
Muchas veces ha respondido a solicitudes publicadas en grupos de redes sociales donde pacientes buscan desesperadamente reunir los donadores necesarios para una cirugía.
Lo que más lo motiva no es el reconocimiento, sino conocer el desenlace de las historias.
“Hay una satisfacción muy específica en luego poder ver a la persona de que, ‘ay, ya salió de cirugía, salió bien, está haciendo su vida normal’”, relata.
Considera que donar es una de las formas más directas de ayudar a alguien, “ver que puedes ayudar más allá de una cuestión económica, que es lo que usualmente pensamos”, dice.
Y resume la importancia de este gesto con una reflexión sencilla: “No nos cuesta nada contactar y ayudar, es un momentito de nuestro tiempo. No son tantas horas, tendrás máximo tres o cuatro horas, y eso le cambia la vida a una persona”.
Para la jefa del Banco de Sangre del Antiguo Hospital Civil de Guadalajara “Fray Antonio Alcalde”, el reto es lograr que la donación deje de verse como una obligación de último momento y se convierta en una práctica habitual: “La donación debe ser parte de nuestro estilo de vida”.
Mientras tanto, pacientes como Salvador continúan recordando que detrás de cada bolsa de sangre existe una persona que decidió extender la mano a un desconocido. Una decisión que, en muchos casos, puede significar la diferencia en una carrera por la vida.

