“No fue la propia secretaría, pero sí hubo solicitudes de que se abriera una investigación y ella, así dice la ley, tiene que abrirse de manera automática, lo que ella tiene que revisar es si se violó alguna norma en ese sentido”, dijo la Mandataria federal.
Internacionalistas y exembajadores coincidieron en que hubo abuso, tráfico de influencias, conflicto de interés y peculado cometido por el entonces canciller durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, y su renuncia debería estar sobre la mesa.
Señalaron a EL UNIVERSAL que esta conducta del excanciller afecta la credibilidad de México en cuanto a la autoridad moral frente a otros actores internacionales, manda un mensaje hacia el Servicio Exterior Mexicano (SEM) de excepcionalismo político y que Ebrard Casaubon está atrapado en el “círculo del excesivo éxito sin contrapesos” porque siente que puede hacer lo que quiera.
Ricardo Pacoe Pierce, exembajador de México en La Habana y analista, indicó a El Gran Diario de México que hubo abuso de poder y uso de recursos públicos, además de que la respuesta de Ebrard Casaubon fue victimizarse al justificar que no veía abuso en esta acción y que estaba atareado como canciller para traer vacunas al país en la pandemia por Covid-19.
“No veo en ello ningún abuso de mi parte, salvo la preocupación de un papá por un hijo. No usamos ningún recurso indebidamente”, aseguró el secretario de Economía frente a Sheinbaum Pardo el pasado 16 de abril.
“Marcelo Ebrard está atrapado en el círculo del excesivo éxito sin contrapesos. Siente que en realidad puede hacer lo que quiera y que nadie lo va a revisar ni cuestionar lo que haga. Su respuesta fue victimizarse, prácticamente colocarse como el herido de la circunstancia porque ya había trabajado tanto y estaba preocupado por la situación del país.
“Él auténticamente piensa que tenía todo el derecho de utilizar los recursos del Estado por el éxito y control absoluto que tiene Morena sobre todo. Y este fenómeno se extiende a casi todos los altos funcionarios”, declaró Pascoe.
Agregó que, ante la impunidad en el gobierno, “piensan que tienen derecho a utilizar esos recursos para ellos, en lo personal y para sus familiares”. Comentó que, en “una sociedad normal”, la renuncia de Marcelo Ebrard debería estar sobre la mesa, pero “no va a suceder absolutamente nada”.
El internacionalista Omar Loera señaló que esta polémica, más allá del aspecto legal, “sí afecta la credibilidad de México” en cuanto a la autoridad moral frente a otros actores internacionales.
“El mensaje es el que manda hacia el Servicio Exterior Mexicano: mientras que (…) [éste] se rige por méritos y exámenes, este tipo de acciones manda un mensaje de excepcionalismo político que de por sí ya está marcado por los nombramientos políticos que se han hecho en algunas misiones diplomáticas recientemente. Y genera fricciones internas en la Cancillería, eso aunado a la llegada del nuevo canciller Roberto Velasco. Genera una fricción que ya de por sí era tangible en la secretaría y debilita la profesionalización que México ha intentado proyectar”, dijo.
Indicó que la diplomacia mexicana no debe ser un espacio de privilegios familiares, sino “la vitrina técnica del Estado mexicano”.
El anuncio de la investigación que hizo la Presidenta, para Loera es un control de daños, “una gestión de crisis mediática”.
Hubo una presión para que Marcelo Ebrard Casaubon diera la cara, apuntó.
La embajadora eminente Martha Bárcena celebró la investigación y señaló que el caso se trata de abuso, tráfico de influencias, conflicto de interés y peculado.
Sobre la justificación que dio Ebrard Casaubon, la embajadora emérita publicó el 16 de abril en sus redes sociales: “Hay muchos padres y madres preocupados por nuestros hijos y no abusamos. Ebrard abusa de sus cargos”.
