Golpe de película en Nápoles: 25 rehenes en un banco y fuga por el alcantarillado

Internacional

EL MUNDO

El golpe tuvo lugar en la sucursal de Crédit Agricole en torno a las 12:30 del jueves. La liberación de los rehenes, clientes y empleados ocurrió una hora después

Son aproximadamente las doce y media cuando comienza la acción. En la plaza Medaglie d’Oro, que une los barrios de Vomero y Arenella, en Nápoles, un hombre pasea frente a los escaparates de la sucursal de Crédit Agricole y observa movimientos extraños, agitados. No es una impresión: marca el 112. Esa llamada hace saltar la alarma. En cuestión de minutos la plaza se llena de sirenas. Los carabineros rodean la entidad y lo confirman: sí, es un atraco. Dentro hay rehenes, muchos. Al menos 25 entre clientes y empleados. Los asaltantes están armados, llevan el rostro cubierto. Uno de ellos, al ver los coches del cuerpo en el exterior, apunta con la pistola al director.

Como en una película

La tensión aumenta de inmediato. “Aléjense, que si estos disparan corren el riesgo de resultar heridos o algo peor”, grita un agente a los curiosos que se agolpan a cierta distancia, atraídos por esa escena irreal que en pocos minutos ha transformado la plaza del barrio en el escenario de una película policíaca. Con los delincuentes armados, los rehenes permanecen allí cerca de una hora, entre las 12:30 y las 13:30. Son reunidos y encerrados en una pequeña sala. Escuchan los movimientos de los atracadores, ven las armas, perciben el peligro. No hay negociaciones, no hay señales de rendición.

Los asaltantes se mueven con decisión. Saben qué hacer y adónde ir. Se dirigen a las cajas de seguridad y fuerzan decenas. El tiempo transcurre lentamente para quienes están obligados a permanecer inmóviles bajo la amenaza de las armas. Tres personas sufren indisposiciones ya durante esos minutos. A algunos les cuesta respirar, otros tiemblan. El miedo es palpable, casi físico.

En el exterior, mientras tanto, el dispositivo de seguridad se refuerza. La zona queda blindada y se establecen controles. Se sigue el protocolo: los carabineros esperan refuerzos del Gis, el Grupo de Intervención Especial, en camino desde Livorno. La incertidumbre es total: ni siquiera está claro si los asaltantes siguen dentro. No se descarta una huida al estilo de la “banda del butrón”, a través de túneles subterráneos excavados o adaptados para la ocasión.

Mientras tanto, entre los presentes en la plaza, circulan rumores, hipótesis, temores. Algunos hablan de disparos, otros afirman haber visto movimientos sospechosos en los minutos previos. Los investigadores mantienen el máximo sigilo.

La liberación de los rehenes

En torno a las 13:30 llega el giro en los acontecimientos. Los bomberos y los carabineros logran abrir un acceso y sacar a los rehenes. Salen uno a uno entre dos filas de agentes, visiblemente afectados. Algunos se abrazan, otros permanecen en silencio, aún en estado de shock. Todos están vivos. Conmocionados, pero ilesos.

Seis personas reciben atención médica en el lugar: nada grave, solo los efectos del shock y del miedo acumulado durante esos interminables minutos. Nadie es trasladado al hospital, pero los sanitarios del 112 permanecen durante largo tiempo para atender a quien lo necesita.

Gratteri en el lugar

Pocos minutos después llega también el fiscal jefe de Nápoles, Nicola Gratteri, que sigue de cerca las operaciones y se reúne con los investigadores de los carabineros. Pero el caso está lejos de cerrarse. Al contrario.

Durante horas persiste la duda: ¿los atracadores siguen dentro? ¿Son solo tres o hay otros armados que no se mostraron a los rehenes? ¿Se han escondido en las dependencias del banco? ¿O han logrado escapar aprovechando alguna vía alternativa?

La irrupción en el banco

La respuesta llega sólo por la tarde, en torno a las 17:00, cuando el Gis irrumpe en la sucursal tras esperar el momento considerado más seguro para intervenir. La operación es rápida y precisa. Pero dentro ya no hay nadie.

Los asaltantes han huido por donde entraron: un agujero practicado en el suelo, conectado a un túnel subterráneo. Un paso preparado con antelación, probablemente conectado a la red de alcantarillado o a cavidades ya existentes. Una técnica que recuerda a los robos más sofisticados, planificados al detalle.

Las cajas de seguridad forzadas

Decenas de cajas de seguridad han sido forzadas. El botín, sin embargo, sigue siendo una incógnita: el contenido de las cajas sólo lo conocen los clientes y podría saberse en los próximos días, cuando se presenten las denuncias.

La matrícula de papel

Fuera del banco, los investigadores analizan también un coche con matrícula de papel, presuntamente utilizado por la banda para llegar a la zona y quizá para huir tras el golpe. El vehículo está siendo sometido a inspecciones.

La búsqueda está en marcha. Los carabineros están recabando los testimonios de los 25 rehenes, escuchados uno por uno para reconstruir cada detalle útil: los movimientos de los atracadores, las palabras pronunciadas, posibles acentos, detalles sobre la ropa o las armas. “Eran italianos”, es por ahora lo que se desprende.

A última hora de la tarde de ayer llega también la intervención del prefecto de Nápoles, Michele di Bari, que expresa “el mayor reconocimiento por la elevada profesionalidad, el coraje y el sentido de Estado demostrados por el cuerpo de los carabineros”, subrayando la capacidad de respuesta del sistema de seguridad territorial.