La presidenta de Mujeres Ganaderas de México en Sonora señaló que las lluvias de primavera pueden generar un “falso arranque” del agostadero
EL SOL DE HERMOSILLO
Sandra Solís
Las lluvias de primavera suelen ser poco favorables para el sector ganadero en Sonora, ya que pueden propiciar la aparición de plagas y enfermedades, afirmó María Guadalupe Molina Siller, presidenta de Mujeres Ganaderas de México (Mugam) en la entidad.
En entrevista para El Sol de Hermosillo, la dirigente explicó que en zonas áridas y semiáridas como las que predominan en el estado, este tipo de precipitaciones no siempre representan un beneficio real para el agostadero.
“Son lluvias escasas e irregulares, con alta evaporación. Provocan una germinación temporal del forraje, pero si no continúan, la planta se seca rápidamente. Esto genera lo que llamamos un ‘falso arranque’ del agostadero y puede llevar al productor a meter el ganado antes de tiempo, provocando sobrepastoreo anticipado”, señaló.

Sobre la percepción de que las lluvias de primavera detonan plagas o enfermedades, Molina indicó que sí existe fundamento, especialmente cuando hay cambios bruscos de clima.
“Es totalmente cierto que pueden incrementar ciertos riesgos sanitarios, sobre todo si se combinan humedad y temperaturas variables. Vemos mayor presencia de parásitos externos como garrapatas y moscas, además de enfermedades respiratorias o digestivas en el ganado por los cambios bruscos de clima”, afirmó.
Molina Siller agregó que la humedad también favorece la proliferación de bacterias en el suelo y en corrales, lo que obliga a reforzar medidas preventivas, tales como mantener un programa de desparasitación y vacunación, revisar constantemente el hato, evitar la acumulación de humedad en corrales y aplicar suplementación mineral para fortalecer el sistema inmune.
“Las lluvias de verano suelen ser más abundantes y constantes; permiten el desarrollo completo del agostadero y generan mayor calidad forrajera, lo que ayuda a sostener mejor la condición corporal del ganado. La gran diferencia es la acumulación de humedad, que es clave para el ciclo del pasto”, dijo sobre el diferenciador entre las precipitaciones de primavera y verano.

No obstante, aclaró que pueden resultar positivas bajo ciertas condiciones, como venir acompañadas de lluvias posteriores, ayudar a recargar la humedad del suelo previo al verano o cuando existe buena cobertura vegetal y un manejo del pastoreo planificado.
“Históricamente, muchos productores han tenido pérdidas por confiarse en estas lluvias. No es un mito, es una percepción con base real; sin embargo, con manejo técnico, monitoreo del agostadero y decisiones apoyadas en pronósticos, se puede convertir un riesgo en oportunidad”, sostuvo.
La presidenta de Mugam Sonora subrayó que, ante el cambio climático, los patrones de precipitación están variando, por lo que cada vez es más importante que los ganaderos tomen decisiones informadas y no únicamente basadas en la tradición.
