El Cártel de Sinaloa utiliza los buches de totoaba como moneda para pagar a mafias chinas por precursores de fentanilo, mueve millones de dólares fuera del radar del sistema bancario internacional
Los buches de totoaba (Totoaba macdonaldi) se han convertido en la moneda de cambio entre organizaciones criminales de México y China. Un mecanismo de trueque por el que se intercambian estos órganos altamente codiciados en el país asiático por precursores químicos para la fabricación de fentanilo.
Así es cómo la vaquita marina (Phocoena sinus) también es una víctima colateral del tráfico transnacional de drogas. La especie se encuentra en peligro crítico de extinción, principalmente por la pesca ilegal del pez totoaba (Totoaba macdonaldi), en cuyas redes de enmalle se ahoga.
La experta en crimen organizado Vanda Felbab-Brown sostiene que el problema más grave que el gobierno mexicano enfrenta desde hace 15 años, en la protección de la vaquita y la lucha contra la pesca ilegal de totoaba es el involucramiento del Cártel de Sinaloa, que intercambia los buches de totoaba con las organizaciones criminales chinas como un bien de consumo o materia prima –al igual que el oro o los granos–, como un mecanismo para evadir los sistemas bancarios internacionales.
Se trata del negocio perfecto. Mientras para el crimen organizado, la totoaba no tiene valor alguno, en China es un producto codiciado y su tráfico va más allá de un ingrediente exquisito y afrodisiaco.
Es un asunto que es del conocimiento de especialistas como la Agencia de Servicios Fronterizos de Canadá que investiga la presencia de traficantes en ese país como sitio de tránsito de totoaba, como también ocurre en Estados Unidos, que en su informe de inteligencia liberado en agosto de 2025, advirtió:
“El crimen organizado chino proporciona a los cárteles los productos químicos precursores y el equipo necesario para producir fentanilo. A cambio, los cárteles proporcionan a las organizaciones criminales chinas, fauna mexicana en peligro de extinción”, principalmente buches de totoaba, así como otros productos marinos como pepino de mar, abulón, aletas de tiburón.
Un ex diplomático consultado por MILENIO explicó que la moneda china no es libremente convertible, además de que el sistema bancario chino está altamente regulado, por lo que una vía para mover valor, sin mover efectivo es el trueque de buches por precursores.
“Es como si fuera una especie de Bitcoin biológico. Es un activo que se mueve de un lugar a otro y se está regulando. Y dentro de eso, entran los buches, muchos productos que valen cero en México y mucho en Asia, como también el pepino de mar.
“Son activos, pero no estás moviendo dinero que pase por bancos y por lo tanto no están sujetos a la supervisión de la autoridad financiera. Los países tienden a ver esto como si fuera un problema distinto al lavado de dinero y le bajan la prioridad de atención, porque ven que se están traficando ingredientes”.
En México, el combate al tráfico de totoaba se ha enfocado en atacar la pesca ilegal no desde las redes de lavado de dinero, sino en aguas del Alto Golfo de California; en abril de 2025 se logró un decomiso histórico de 103 ejemplares o partes de totoaba, así como el rescate y liberación al mar de 17 totoabas vivas. Aunque la instalación de bloques de concreto por parte de la Marina ha logrado reducir la pesca ilegal en la Zona de Tolerancia Cero, la vaquita sigue al borde de la extinción, con menos de 10 individuos registrados el año pasado.
El tráfico ilegal de totoaba es un delito ambiental grave con impactos profundos en nuestros ecosistemas y en especies emblemáticas como la vaquita marina. En México estamos reforzando acciones de inspección, vigilancia y coordinación interinstitucional para combatir la pesca ilegal y las redes de tráfico de vida silvestre.
“La protección del Alto Golfo de California es una prioridad. Seguiremos trabajando con comunidades, autoridades y socios internacionales para enfrentar este problema desde sus causas, con una visión de justicia ambiental y de cero tolerancia a la ilegalidad”
y Recursos Naturales
LA TOTOABA Y LA VAQUITA, ¿UN DESTINO COMPARTIDO?
La vaquita es la marsopa más pequeña del mundo, es un cetáceo parecido a un delfín, pero más pequeño. Mide cerca de metro y medio y pesa alrededor de 50 kilos; mientras que la totoaba puede alcanzar los dos metros de longitud y pesar más de 100 kilos; por lo que las redes ilegales para capturar a la totoaba, también atrapan incidentalmente vaquitas.
Ambas especies comparten hábitat, son endémicas del Alto Golfo de California, pero a tres décadas de esfuerzos por parte del gobierno mexicano y organizaciones ambientalistas para frenar este ilícito y salvar de la extinción a la vaquita, su población ha caído en 98.6 por ciento, al pasar de 567 ejemplares registrados en 1999 a entre 7 y 10, según un monitoreo científico liderado por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y Sea Shepherd Conservation Society, realizado del 2 al 30 de septiembre pasado, a bordo de dos buques equipados con binoculares de largo alcance.
Vanda Felbab-Brown, investigadora principal en el programa de Política Exterior de The Brookings Institution con sede en Washington, directora de la investigación “La epidemia de fentanilo en América del Norte y el alcance global de los opioides sintéticos”, afirma que “el mayor problema que el cártel tiene es generar liquidez, y para mover efectivo a través del sistema bancario existe un gran control; pero si se puede hacer trueque, si se puede intercambiar drogas por otros productos básicos o pagar con fauna silvestre u otros productos básicos por minerales o precursores, se resuelve un enorme problema logístico financiero. Simplifica enormemente las operaciones y también permite a los grupos criminales eludir los sistemas de seguridad”, señaló en entrevista para MILENIO.
La también autora del estudio “La caza furtiva y el tráfico de vida silvestre ligado a China en México”, destacó que una condición única de los precursores de opioides sintéticos es que son muy baratos, ya que son sustancias químicas muy básicas, y se necesitan pequeñas cantidades debido a la potencia del producto final.
“Podría ser que los precursores para el mercado estadounidense durante un año entero cuesten para fentanilo, tan solo 20 millones de dólares. Eso no es nada para un grupo criminal. En cambio, sería muy difícil pagar cocaína en el mercado minorista de vida silvestre; se necesitarían cantidades gigantescas de vida silvestre, pero pagar los precursores del fentanilo, dado su bajo precio y su pequeño volumen total, hace que esta forma de trueque sea excepcionalmente viable”.
De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente, la totoaba es un pez endémico del Alto Golfo de California, en peligro de extinción y bajo veda permanente desde 1975 debido a la pesca ilegal por su vejiga natatoria. Además, está protegido bajo el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) prohibiendo su comercio internacional.
COCAÍNA DEL MAR
Como parte de sus campañas para salvar a la vaquita marina de la extinción, la Agencia de Investigación Ambiental (EIA, por sus siglas en inglés), una organización internacional fundada hace más de 40 años en Reino Unido, ha realizado diversas investigaciones encubiertas desde 2015 en las que también coincide que el Cártel de Sinaloa es el principal proveedor de buches de totoaba al mercado negro chino.
“Nuestras investigaciones revelan que los buches frescos de totoaba provienen de un cártel en el estado de Sinaloa, México, cuyas operaciones se han relacionado con el secuestro, el asesinato y el tráfico de drogas. La corrupción es algo común y permite que el comercio ilegal prospere; en un caso así, un comerciante fue atrapado con 40 kilos de buche de totoaba y pagó un soborno de 200 dólares para evitar ser arrestado”.
LOS GRUPOS CRIMINALES
EN BAJA CALIFORNIA CONTROLAN LA RUTA


Desde el puerto de San Felipe, San Carlos y las carreteras a Ensenada, Rosarito, Mexicali y Tijuana.
Caída de El Mencho podría reconfigurar el control de buches
De acuerdo con la especialista Vanda Felbab-Brown, el crimen organizado no solo está directamente involucrado en la pesca ilegal, también lo está en tierra, “en lugares como Santa Clara y San Felipe, la aplicación de la ley es muy limitada. Hay una larga historia de comunidades autónomas muy independientes que no quieren adherirse al estado de derecho, y ahora también tenemos la presencia de La Chapiza y La Mayiza, las dos facciones principales del Cártel de Sinaloa, peleándose entre sí”.
Desde el gobierno de Enrique Peña Nieto, el líder pesquero Sunshine Rodríguez fue acusado de pertenecer al llamado Cártel del Mar, alineado con la estructura de La Chapiza. Incluso, pasó dos años en la cárcel, pero fue liberado por falta de pruebas. Lo que es indudable, es que Sunshine Rodríguez fue un importante líder del sector pesquero en el Alto Golfo, un organizador comunitario, que incluso era considerado como una especie de héroe al tratar de liberar la pesca de totoaba en la región. En marzo de 2025, fue asesinado en Mexicali por tres sicarios que le perpetraron 40 tiros.
“Se cree que La Mayiza estaba manipulando a Sunshine y compañía, quienes trabajaban para La Chapiza. Había mucha presión por los combates en varios lugares de Baja California Sur, en torno a Santa Clara, San Felipe y San Lucas, importantes zonas pesqueras donde las dos facciones luchaban entre sí, y La Mayiza se estaba apoderando de los activos tradicionales de La Chapiza en la pesca. En esencia, La Mayiza estaba ganando. Ahora, con la muerte de El Mencho, esperaría que La Mayiza tenga aún más fuerza para arrebatarle el control pesquero a La Chapiza”.
A finales de noviembre pasado, México presentó ante el Comité II de la Vigésima Conferencia de las Partes (COP20) de la CITES en Uzbekistán, el cumplimiento de 87 de las 101 acciones del Plan de Acción para la Conservación de la Vaquita Marina, que incluye el combate al tráfico de totoaba.
La delegación mexicana encabezada por la Semarnat destacó la disminución en 97 por ciento la actividad de embarcaciones en la zona de mayor protección para la vaquita. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) destacó que 12 personas fueron imputadas por delitos contra la biodiversidad y pesca ilegal en el refugio de la vaquita marina; mientras que seis personas fueron vinculadas a proceso penal.
ACCIONES CONTRA EL COMERCIO ILEGAL DE LA TOTOABA EN 2025
México ha insistido en atacar el tráfico de buches de totoaba, desde el país donde se demanda: China, así como Estados Unidos que es sitio de tránsito. La especialista Vanda Felbab-Brown refirió que en los últimos años, el gobierno chino ha comenzado a involucrarse, realizando incautaciones de buches. Incluso, resaltó que a través de la CITES, se creó un grupo de trabajo internacional en colaboración con la Interpol y los gobiernos de México, Estados Unidos y China. “Se suponía que su primera reunión sería en agosto, pero solo el gobierno chino se presentó”, lamentó.
“El problema es que las incautaciones por sí solas son insuficientes. Y, de hecho, son graves, son contraproducentes porque si no se desmantela la red y no se cierra el comercio minorista, los pescadores furtivos solo capturarán más totoabas y más vaquitas quedarán atrapadas en las redes”
Más allá de un afrodisiaco, la Totoaba y el lavado de dinero
Aunque a la totoaba se le atribuyen propiedades curativas y afrodisíacas, el ex diplomático en Asia dijo que en realidad los buches secos forman parte de la cocina tradicional china, como un ingrediente altamente nutritivo que se consume principalmente en sopas, pero además, se puede añejar y es ahí cuando adquiere otro valor, “es algo en lo que pueden invertir”. Su testimonio coincide con las investigaciones de Vanda Felbab-Brown.
Relató que en China existen dos compradores de totoaba; uno son los compradores comunes, como quienes van al mercado y compran carne o vitaminas. El otro es el de los coleccionistas que invierten grandes sumas de dinero en los buches más grandes y añejos.
“También hay compradores muy dedicados, coleccionistas, como la gente que en México compraría autos lujosos o grandes cadenas de oro. En China, estos compradores adinerados buscan el buche más grande o el cuerno de rinoceronte más grande, y hay mucha especulación.
“Cuando el buche está seco, es absurdo pensar que tiene algún valor. Es absurdo, no tiene nada de especial. Pero si tienen un gran buche de una hembra muy grande de Totoaba, entonces hay mucha especulación. En China lo compran para revender, para hacer una inversión. Lo conservarán durante años y, a medida que envejezca, su precio aumenta. Invierten en vida silvestre, incluido el buche, de la misma manera que invertirán en el mercado de valores. Y el hecho de que el precio tenga este componente especulativo también significa que es un mecanismo perfecto para lavar y ocultar dinero”, dijo en entrevista.
En su investigación, Felbab-Brown reporta que el enorme margen que los productos de vida silvestre registran entre la fuente y la venta minorista los convierte en una herramienta ideal para el lavado de dinero y la transferencia de valores; por ejemplo, una cantidad de pepino de mar por la cual se paga un dólar a un pescador mexicano, se vende en Hong Kong por 70 dólares.
“Más allá de hacer lucrativo el comercio ilegal, los enormes márgenes permiten ocultar dinero ilícito. Dicha transferencia de valores a través de dos economías ilícitas va un paso más allá de que una misma red de tráfico contrabandee varios productos y utilice las mismas rutas logísticas y redes de corrupción, como se detectó en 2020 en la Operación Apex, que detectó a ciudadanos chinos en EU que contrabandeaban buche de totoaba y aletas de tiburón de México, así como drogas, diamantes y metales preciosos”.

FUENTE: “La caza furtiva y el tráfico de vida silvestre ligado a China en México”, Departamento de Estado de EU y el Institute for War and Peace. FOTOGRAFÍA: Sea Shepherd
De acuerdo con la autora, se necesitan más investigaciones para estimar la proporción que el lavado de dinero representa en el trueque de vida silvestre por precursores, y conocer la cantidad de valor generado. Sin embargo, advierte que “el creciente rol de este método de pago puede devastar ecosistemas naturales y la biodiversidad en México, ya que los cárteles buscan extraer de manera legal e ilegal cada vez más especies animales y vegetales para pagar los precursores de drogas”.
Además, destaca que el crimen organizado está monopolizando la industria pesquera, tanto lícita como ilícita en México. El Cártel de Sinaloa es el grupo dominante especialmente en las costas de Baja California, así como en las costas del Pacífico y Caribe; por lo que mantiene el control en los puertos de San Felipe y Santa Clara, donde se encuentra el hábitat que comparten la vaquita y la totoaba. En tanto que las pesquerías del Golfo de México en Tamaulipas y Quintana Roo, están bajo presión de otros grupos del crimen organizado como el Cártel del Golfo.

BAHABA, EL PEZ DEL RÍO YANGTSÉ AL BORDE DE LA EXTINCIÓN Y QUE SABE A TOTOABA
De acuerdo con la Semarnat, la pesca de totoaba se convirtió en un atractivo para la comunidad china que llegó a México a finales del siglo XIX, por el parecido a una especie que consumían en su país de origen: el bahaba chino (Bahaba taipingensis), una especie de pez nativa de las aguas del sureste de China, que habitaba desde el río Yangtsé hasta Hong Kong. Al igual que la totoaba, el bahaba chino pertenece a la familia de las corvinas.
Según la organización Dialogue Earth, se le conocía como “buche dorado”, ya que llegó a costar más que el oro, lo que provocó su sobrepesca y rápida disminución de la especie, que la llevó al borde de la extinción. Su comercio se prohibió en 1989 y en 2006, se añadió a la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como especie en peligro crítico de extinción. Para cuando el mercado chino se volcó a México, la totoaba ya se encontraba en una situación crítica, pero eso no frenó a los pescadores furtivos.
“A finales del siglo XIX, cuando la comunidad china llegó al sur de los Estados Unidos a apoyar la construcción de los ferrocarriles de esa zona, vivió un proceso de contención de las migraciones que se daban hacia California particularmente, y empezó a ingresar por México a los Estados Unidos o salir, o ser sacados de los Estados Unidos hacia México.
“Cuando llegan al Alto Golfo de California descubren la existencia del pez totoaba, un pez que por sus características se parecía a uno que consumían en su país de origen, consumían su vejiga natatoria, que es el órgano que permite a este pez controlar la profundidad de su nado y empiezan a pescarla”.

LOS GRUPOS CRIMINALES
EN BAJA CALIFORNIA CONTROLAN LA RUTA
A partir de esa demanda, las comunidades pesqueras de San Felipe en Baja California y Golfo de Santa Clara en Sonora se originaron por la pesca de totoaba. Carlos Tirado, presidente de la Federación de Pescadores de la Reserva de la Biósfera del Alto Golfo, relató que su familia, procedente de Puerto Peñasco, llegó a Santa Clara en la década de los 40, siguiendo la pesquería de totoaba, la cual descubrieron que es más abundante en el Alto Golfo porque ahí llega a desovar.

Alrededor de 1920 ante la demanda de la comunidad china en Mexicali, los pescadores de San Felipe y Santa Clara comenzaron la pesca de totoaba.

Datamares calcula que entre 1920 y 1942 se pescaron 2 mil 261 toneladas
de totoaba que se vendía entre 10 y 20 pesos el kilo.

Entre 1940 y 1970, fue legal la pesca de totoaba
solicitada por la comunidad china.

Investigadores señalan que a pesar de la veda, entre 1979 y 1995 pudieron haberse pescado 70 toneladas.

Carlos Tirado, presidente de la Federación de Pescadores de la Reserva
de la Biósfera del Alto Golfo dijo: “Se aprovechaba todo, tanto se aprovechaba la carne, cosa que con la pesca ilegal no se aprovechó”, los pescadores furtivos solo extraen la vejiga y abandonan el cuerpo en el mar o playa.
Valeria Towns, directora de Conservación de Pronatura Noroeste, una organización enfocada en la conservación a través del involucramiento de la comunidades locales, mediante alternativas de pesca que no interactúen con la vaquita y otros mamíferos marinos, señaló que la mayor demanda ilegal de buches de totoaba se dio en 2008 y repuntó una década después.
Suscribió que está documentado que el tráfico de buches de totoaba forman parte de las redes del crimen transnacional, pero dijo que “en particular, estas investigaciones sobre las relaciones de la totoaba y el fentanilo, desde la trinchera en la que nosotros trabajamos con los pescadores en el Alto Golfo de California, no es algo de lo que se hable, ni siquiera es como un mito urbano”.
“Lo que he visto es una transición porque hay muchos pescadores de los más grandes, que llegaron ahí pescando totoaba, antes de que fuera ilegal, y luego muchos años tampoco es que tenía este valor del boom que agarró en 2008 y luego que volvió a repuntar en 2018. Los precios no son los mismos que en aquellos momentos del 2018. Acordarme de esos momentos en los que estaba tapizado de redes totoaberas, toda la zona de vaquita en 2018 a ahora, hay una diferencia abismal. La presencia de Sea Shepherd como de la Marina y otras medidas que se han implementado en la zona, han hecho que se disminuya”, pero el problema continua.

Según el estudio “La caza furtiva y el tráfico de vida silvestre ligado a China en México”, realizado por Vanda Felbab-Brown, los lazos económicos entre China y México se expandieron a partir de 2021, cuando el comercio legal entre ambos países cerró con 100 mil millones de dólares, y a medida que aumentó el comercio legítimo, también aumentó la colaboración entre el crimen organizado mexicano y chino, ya que facilitó el movimiento de productos.
La investigación financiada por el Departamento de Estado de Estados Unidos y el Institute for War and Peace, señala que el comercio legal de vida silvestre facilita las actividades de lavado de dinero de grupos criminales mexicanos, que lo utilizan “como un mecanismo de transferencia de valores a comerciantes chinos a cambio de precursores químicos para drogas ilegales como el fentanilo y la metanfetamina, que luego se producen en México”.
Para 2019, el secretario de Medio Ambiente Víctor Toledo afirmó que “el kilo de totoaba se vendía más caro que el de cocaína, que actualmente se calcula en 14 mil dólares”.
