Artemis II: recursos naturales valiosos y otras 4 razones por las cuales la NASA quiere volver a la Luna después de 50 años

Internacional

Este 1 de abril, la NASA tiene previsto lanzar la misión Artemis II, que enviará a cuatro astronautas a la Luna.

Su viaje alrededor de nuestro vecino más cercano allanará el camino para un alunizaje y, con el tiempo, para una base lunar.

El programa Artemis de la NASA ha requerido años de trabajo, ha contado con la participación de miles de personas y se calcula que ha costado, hasta la fecha, US$93.000 millones de dólares.

Pero para algunos, hay una clara sensación de “ya estuvimos allí, ya lo hicimos”.

Hace más de 50 años, las misiones Apolo de Estados Unidos hicieron historia cuando los primeros seres humanos pisaron la superficie lunar. Con seis alunizajes en total, parecía que la Luna se había tachado definitivamente de la lista de tareas espaciales pendientes.

Entonces, ¿por qué Estados Unidos está dedicando tanto tiempo, esfuerzo y dinero a la carrera por volver?

Recursos valiosos

 

Imágenes detalladas de los cráteres de impacto en la superficie lunar.

Fuente de la imagen, NASA

Pie de foto, “La Luna contiene los mismos elementos que tenemos aquí en la Tierra”, afirma la profesora Sara Russell.

El terreno parece seco, polvoriento y bastante árido, pero no hay nada más alejado de la realidad.

“La Luna contiene los mismos elementos que tenemos aquí en la Tierra”, afirma la profesora Sara Russell, científica planetaria del Museo de Historia Natural de Londres.

“Un ejemplo son los elementos de tierras raras, que son muy escasos en la Tierra, y podría haber zonas de la Luna donde se concentren lo suficiente como para poder extraerlos”.

También hay metales como el hierro y el titanio, además hay helio, que se utiliza en todo tipo de aplicaciones, desde superconductores hasta equipos médicos.

Pero el recurso que más atrae es el más sorprendente: el agua.

“Tiene agua atrapada en algunos de sus minerales, y también cuenta con cantidades sustanciales de agua en los polos”, afirma Russell.

Hay cráteres que permanecen constantemente a la sombra, explica, donde puede acumularse hielo.

Tener acceso al agua es vital si se quiere vivir en la Luna. No solo proporciona agua potable, sino que también puede separarse en hidrógeno y oxígeno para proporcionar aire respirable para los astronautas, e incluso combustible para las naves espaciales.

La carrera por el dominio del espacio

El astronauta Buzz Aldrin saluda a la bandera estadounidense en la superficie lunar en 1969.

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, El astronauta Buzz Aldrin saluda a la bandera estadounidense en la superficie lunar en 1969.

Las misiones estadounidenses Apolo que ocurrieron en los años sesenta y setenta estuvieron impulsadas por una carrera por el dominio espacial con la Unión Soviética. Esta vez, el rival es China.

China ha avanzado rápidamente con su programa espacial. Ha logrado aterrizar con éxito robots y vehículos robóticos especializados en la Luna, y afirma que llevará seres humanos allí para 2030.

Aunque sigue habiendo prestigio en ser el primero en plantar la bandera en el polvo lunar, ahora lo que realmente importa es dónde se plante.

Tanto Estados Unidos como China quieren acceder a las zonas con más recursos, lo que significa hacerse con los mejores terrenos lunares.

En la imagen aparece el módulo lunar chino de aterrizaje y ascenso, captado por la "cámara móvil" que lleva la sonda Chang'e-6 (fuera de cuadro), mientras sostiene una bandera china sobre la superficie lunar, con el oscuro abismo del espacio como telón de fondo, durante la misión lunar de China el 4 de junio de 2024.

Fuente de la imagen, CNSA HANDOUT via EPA

Pie de foto, China plantó su bandera en la Luna cuando hizo aterrizar una nave espacial no tripulada en 2020.

El Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre de las Naciones Unidas, de 1967, establece que ningún país puede ser propietario de la Luna.

Sin embargo, en lo que respecta a lo que se encuentra en la Luna, la cuestión no es tan simple.

“Aunque no se puede poseer un pedazo de terreno debido al tratado de la ONU, básicamente se puede operar en ese terreno sin que nadie interfiera”, afirma Helen Sharman, la primera astronauta británica.

“Así que lo importante ahora mismo es intentar hacerse con un pedazo de terreno. No se puede poseer, pero se puede utilizar. Y una vez que estás allí, lo tienes todo el tiempo que quieras”.

Allanando el camino hacia Marte

La imagen muestra las regiones más altas del Monte Sharp en Marte. En primer plano se aprecian algunas zonas más oscuras con pequeños montículos, y a la izquierda se observa una pendiente ligeramente más pronunciada. En el centro de la foto hay algunas zonas rocosas más claras y de aspecto escarpado. A lo lejos se ven colinas más grandes, de formas más redondeadas y con pendientes suaves. El cielo, que se divisa en la parte superior, es de color gris oscuro.

Fuente de la imagen, NASA

Pie de foto, Vivir en Marte será mucho más difícil que en la Luna

La NASA tiene la mirada puesta en Marte y quiere enviar personas allí en la década de 2030.

Teniendo en cuenta los obstáculos tecnológicos que debe superar, se trata de un calendario bastante ambicioso. Pero como hay que empezar por alguna parte, Estados Unidos ha decidido que ese lugar sea la Luna.

“Ir a la Luna y permanecer allí durante un periodo prolongado es mucho más seguro, mucho más barato y mucho más fácil como banco de pruebas para aprender a vivir y trabajar en otro planeta”, afirma Libby Jackson, directora del departamento espacial del Museo de la Ciencia de Londres.

En una base lunar, la NASA puede perfeccionar la tecnología necesaria para proporcionar el aire y el agua que necesitan los astronautas. Tendrán que averiguar cómo generar energía y construir hábitats para proteger a las personas de las temperaturas extremas, así como de la peligrosa radiación espacial.

“Todas estas son tecnologías que, si se prueban por primera vez en Marte y salen mal, podrían tener consecuencias catastróficas. Es mucho más seguro y fácil probarlas en la Luna”, afirma Jackson.

Misterios por descifrar

El astronauta Harrison Schmitt, de la misión Apolo 17, está recogiendo muestras de roca en la Luna. La roca es ligeramente más alta que él y aproximadamente tres veces más ancha. Aparece a la izquierda de la foto, de espaldas a la cámara, y lleva un traje espacial blanco de la NASA mientras intenta recoger la muestra con el brazo derecho. Su cuerpo proyecta una sombra sobre la gran roca de color gris oscuro. En la parte superior de la foto se puede ver la oscuridad del espacio.

Fuente de la imagen, NASA

Pie de foto, Los astronautas del Apolo recogieron muestras de rocas durante sus misiones.

Las rocas traídas a la Tierra por los astronautas del Apolo transformaron nuestra comprensión de nuestro vecino celestial.

“Nos revelaron que la Luna se formó a raíz de un acontecimiento increíblemente dramático, en el que un cuerpo del tamaño de Marte chocó contra la Tierra y los fragmentos que se desprendieron formaron la Luna. Lo sabemos gracias a las rocas del Apolo”, afirma la profesora Sara Russell.

Pero añade que aún queda mucho por descubrir.

Dado que la Luna formó alguna vez parte de la Tierra, conserva un registro de 4.500 millones de años de la historia de nuestro propio planeta. Y al no haber placas tectónicas, ni viento, ni lluvia que borren este registro, la Luna es una cápsula de tiempo perfecta.

“La Luna es un fantástico archivo de la Tierra”, afirma Russell. “Una nueva remesa de rocas de una zona diferente de la Luna sería increíble”.

Inspirando a una nueva generación

El Artemis II se encuentra en el Edificio de Ensamblaje de Vehículos del Centro Espacial Kennedy de la NASA, mientras tres trabajadores con cascos blancos miran hacia el cohete

Fuente de la imagen, Joe Raedle/Getty Images

Pie de foto, Se espera que las misiones Artemis despierten el interés de la gente por las carreras profesionales en el ámbito de la ciencia, la tecnología y la ingeniería.

Las imágenes en blanco y negro, de baja calidad, transmitidas desde las misiones Apolo convirtieron el sueño del espacio en realidad.

Y aunque solo unos pocos de los espectadores afortunados llegarían a ser astronautas, muchos de ellos acabaron dedicándose a la ciencia, la tecnología y la ingeniería.

Fotografía en blanco y negro de la misión Apolo 12 de 1969 en la que se ve a uno de los astronautas en la superficie lunar sosteniendo un recipiente con suelo lunar. En el casco se refleja la imagen del otro astronauta.

Fuente de la imagen, NASA

Pie de foto, Las imágenes en blanco y negro transmitidas desde las misiones Apolo convirtieron la ciencia ficción en realidad.

Se espera que las misiones Artemis, retransmitidas en directo y en 4K, sirvan de inspiración para una nueva generación.

“Vivimos en un mundo tecnológico. Necesitamos científicos, ingenieros y matemáticos, y el espacio tiene una capacidad extraordinaria para despertar el interés de la gente por esas materias”, afirma Libby Jackson.

Los nuevos puestos de trabajo y una economía espacial floreciente reportarán a Estados Unidos beneficios por los miles de millones de dólares que ha invertido en Artemis. Al igual que cualquier derivado de la tecnología desarrollada para las misiones que tenga una aplicación en la Tierra.

Pero Helen Sharman afirma que el regreso a la Luna también dará al mundo un impulso muy necesario.”Si realmente nos unimos, podemos lograr muchas cosas que beneficien a la humanidad”, dice.

“Es una muestra de lo que somos capaces los seres humanos”.

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