NASA. La agencia fija metas y plazos concretos para impulsar la exploración espacial y recuperar la confianza en su misión.
MILENIO
La NASA se está tomando en serio la construcción de una base en la Luna. Tras años de hablar de puestos lunares avanzados en términos vagos para algún momento en un futuro indefinido, los dirigentes de la agencia espacial incluyeron el martes 24 de marzo una presencia estadunidense continuada en la Luna en su hoja de ruta para la próxima década, y establecieron planes y plazos concretos.
Jared Isaacman, administrador de la NASA desde diciembre, describió los planes como pasos importantes hacia el establecimiento del primer punto de apoyo de la civilización en otro mundo durante los siguientes diez años.
“Habrá un camino evolutivo hacia la construcción del primer puesto permanente de la humanidad más allá de la Tierra”, aseguró Isaacman en un discurso inaugural ante un auditorio lleno de representantes de empresas aeroespaciales, funcionarios de agencias espaciales internacionales y miembros del Congreso.
Eso, dijo, también inspirará a las nuevas generaciones, tal como lo hicieron los alunizajes del programa Apolo hace medio siglo.
“Este es el momento en el que todos deberíamos volver a creer, cuando las ideas se convierten en misiones y cuando el trabajo arduo logra avances que cambian el mundo —rememoró Isaacman—. La NASA alguna vez lo cambió todo, y vamos a hacerlo de nuevo”.
¿Cómo iniciaron los planes?
Jared es un empresario multimillonario que viajó dos veces a la órbita terrestre baja en misiones espaciales financiadas por él. Durante su breve titularidad en la NASA, ha hecho una serie de anuncios ambiciosos pero razonables, que parecen contar con la aprobación tanto de las empresas aeroespaciales como de miembros clave del Congreso.
También ha proporcionado un grado de concentración y estabilidad en la agencia durante un periodo de agitación e incertidumbre en la NASA. Alrededor de una quinta parte de los empleados aceptaron ofertas para marcharse, como parte de los esfuerzos del gobierno de Donald Trump para reducir el tamaño del gobierno federal.
Él y otros funcionarios de la agencia reiteraron el martes 24 de marzo que estaban intentando lograr lo “casi imposible”. También enumeró otros objetivos, incluido el lanzamiento de una nave espacial de propulsión nuclear a Marte para finales de 2028.
E hizo una referencia breve a las ambiciones espaciales de China, que son cada vez más grandes:
“Un verdadero rival geopolítico, que desafía el liderazgo estadunidense en el espacio”.
China ha dicho que planea llevar astronautas a la Luna para 2030, mientras que el programa Artemis de la NASA, destinado al regreso a la Luna, tiene como objetivo que astronautas estadunidenses vuelvan a la superficie lunar en 2028.
“La diferencia entre el éxito y el fracaso se medirá en meses, no en años —afirmó Isaacman—. Pueden adelantarse, y la historia reciente sugiere que nosotros podríamos llegar tarde”.
Los planes lunares actualizados se anunciaron aproximadamente una semana antes de la fecha en que la agencia espacial espera enviar astronautas alrededor de la Luna y de vuelta por primera vez desde el final de su programa Apolo en 1972. Se trata de la segunda misión de Artemis, que comenzó durante el primer gobierno de Trump.
En febrero, Isaacman anunció una reconfiguración del programa Artemis; en lugar de intentar un alunizaje en 2028, esa misión permanecerá ahora en órbita terrestre y se lanzará un año antes. La misión estará dedicada a que los astronautas practiquen el acoplamiento de Orion, la cápsula en la que viajarán a la órbita lunar, con uno o ambos módulos de aterrizaje que desarrollan SpaceX y Blue Origin.
Si Artemis III tiene éxito, eso podría permitir dos intentos de alunizaje en 2028: Artemis IV y V.
Lori Glaze, administradora asociada en funciones del directorio de la misión de desarrollo de sistemas de exploración de la NASA, dijo que los componentes de los vehículos para Artemis III y IV ya se estaban ensamblando y podrían estar listos para cumplir el calendario acelerado. Dijo que la agencia también trabaja con las empresas para simplificar las misiones y evitar más retrasos.
El martes 24 de marzo, el director dijo que el ritmo de las misiones Artemis se aceleraría, y que pasaría de una cada tantos años a dos al año después de la misión V. La NASA lanzó una convocatoria para que empresas privadas propongan reemplazos del cohete gigante Space Launch System y a la cápsula Orion, gestionados por la agencia.
La NASA busca contratar al menos a dos empresas para esa tarea.
Viaje a la Luna
Los planes para una base lunar avanzarían en tres fases, adelantó Isaacman. La primera buscará reemplazar misiones puntuales por un “enfoque estandarizado que genere aprendizaje mediante la experimentación”, dijo.
Esto incluirá pequeños módulos robóticos, la entrega de vehículos para transportar astronautas en la superficie y el desarrollo de otros sistemas, como los de comunicación, e instrumentos científicos.
La segunda fase consistirá en una “infraestructura semi habitable” que permitirá visitas regulares de astronautas a la superficie lunar. La tercera fase iniciaría la construcción de una infraestructura permanente que permitiría una presencia humana continua.
“La base lunar no aparecerá de la noche a la mañana”, aclaró Isaacman. Para cubrir las dos primeras fases, “invertiremos unos 20 mil millones de dólares en los próximos siete años y la construiremos mediante decenas de misiones”.
Carlos Garcia-Galan, ejecutivo del programa de la base lunar, explicó que la tercera fase costaría otros 10 mil millones de dólares.
“En este punto, hablamos de 150 mil kilogramos de carga en la superficie”, dijo durante su presentación.
Eso incluiría hábitats, vehículos para transportar astronautas y carga, sistemas de energía y comunicación, y posiblemente plantas de energía nuclear.
Se han suspendido los trabajos en Gateway, una pequeña estación espacial que se había planeado para orbitar la Luna.
Garcia-Galan, quien había sido subdirector de Gateway, dijo que gran parte del dinero y la experiencia destinados a ese proyecto se redirigirán a la base lunar. En una entrevista, compartió que llevaba tres semanas y media trabajando en el concepto de la base lunar.
Una parte de la estación Gateway, que está casi terminada, seguirá yendo al espacio, pero con un destino mucho más lejano. El elemento de energía y propulsión de la estación servirá como motor del Space Reactor-1 Freedom (SR-1 Freedom), una nave espacial robótica que se dirige a Marte y que será impulsada por un reactor nuclear.
El elemento Gateway se diseñó para utilizar paneles solares para alimentar la aceleración de iones de xenón y proporcionar impulso. Para el SR-1 Freedom, la fuente de electricidad cambia de la energía solar a un reactor montado en la parte delantera de la nave espacial. Durante esta misión, el reactor es demasiado pequeño para acelerar el viaje, pero demostrará la tecnología básica para sistemas más grandes en el futuro.
“No intentamos hacerlo todo —dijo Steve Sinacore, ejecutivo del programa de energía de fisión en superficie de la NASA—. Intentamos hacer lo más difícil”.
El SR-1 Freedom demostraría lo que, con el tiempo, podría ser una forma más rápida de llegar a Marte. Una vez que llegue al planeta rojo, soltará una carga útil de tres helicópteros robóticos similares al Ingenuity, que acompañó al rover Perseverance en 2021.
Los helicópteros llevarán cámaras y un radar, cuyo objetivo será localizar agua congelada en un posible lugar de aterrizaje futuro para los astronautas.
