La primera alerta llegó del municipio de Pajapan, en el sur de la entidad; en tres semanas se han levantado más de 30 toneladas de crudo desde Coatzacoalcos hasta Tamiahua, en el norte del estado
EL UNIVERSAL
Xalapa.— Durante la tarde y noche del domingo 1 de marzo, oleadas de hidrocarburo comenzaron a recalar en playas de Pajapan, un municipio indígena y de gran riqueza natural en el sur de Veracruz. Desde entonces y hasta el día de hoy, las “manchas” de crudo han aparecido en casi todo el litoral veracruzano.
La primera oleada de petróleo que impactó el municipio, ubicado en la Sierra de Santa Marta, pegó a media docena de playas y a la emblemática Laguna del Ostión; luego, las manchas del crudo llegaron a playas de Mecayapan, Tatahuicapan y Coatzacoalcos, más hacia el sur de la entidad.
Si bien no se trató de olas de crudo abarcando extensiones completas de playas o manglares, las manchas del producto —con tamaños desde uno, cinco, 10, 20 centímetros y hasta medio metro de ancho— recalaron en los últimos días en los municipios norteños de Tuxpan, Nautla, Cazones y Tamiahua; antes ya habían llegado a playas del centro y sur de Alvarado, Catemaco y San Andrés Tuxtla, y en menor medida en Boca del Río y Veracruz.
En las zonas afectadas los pobladores, así como pescadores, prestadores de servicios, funcionarios municipales y elementos de la Marina han llevado a cabo la limpieza del hidrocarburo.
La organización ecologista Greenpeace alertó, cuatro días después del recalado en Pajapan, que habría afectaciones graves a los ecosistemas, así como pérdidas y posibles afectaciones a la salud, a las comunidades, cooperativas y familias pesqueras.
A más de 20 días del primer reporte de chapopote en las costas del sur de Veracruz y del norte de Tabasco, las autoridades no han podido establecer la causa del derrame, la magnitud real del mismo ni identificar responsables.
Lo que se sabe es que las manchas de chapopote se han encontrado a lo largo de 630 kilómetros del litoral del golfo de México, de acuerdo con la organización Greenpeace y la Red Corredor Arrecifal del Golfo de México.
La Marina reporta que suman más de 30 toneladas de crudo recogido en las playas.
Sin embargo, las autoridades estatales aseguran que las playas están listas para recibir a turistas durante la Semana Santa.
En este marco, ayer se encontró un delfín muerto en una playa del municipio de Alvarado. Mientras ambientalistas atribuyeron su deceso al hidrocarburo, autoridades estatales indicaron que falleció por lesiones traumáticas.
La primera alerta vino de autoridades y pescadores del municipio de Pajapan, quienes denunciaron, el 2 de marzo, la aparición de hidrocarburo en playas y mostraron embarcaciones y sus artes de pesca llenas de crudo.
Encabezados por el alcalde José Luis González Hernández (PT), reportaron hidrocarburo en Playa Peña Hermosa, Playa Linda, Playa Jicatal, Playa de Barrilla y la Laguna del Ostión. Con la población local (restauranteros, prestadores de servicio y pescadores), en menos de 48 horas limpiaron el crudo de sus playas turísticas.
El crudo al llegar a la playa se solidifica con la arena y el sol, y forma manchas o piedras, que son las que se retiran.
En los municipios de Mecayapan, Tatahuicapan y Coatzacoalcos, más al sur de la entidad, comenzaron a reportar la aparición de manchas de hidrocarburo en playas y alertaron de zonas “oscuras”, es decir, regiones de manglares sin acceso que presentaban afectaciones.
Greenpeace denunció el 4 de marzo que el derrame se había extendido a 16 lugares costeros entre Pajapan, Veracruz y Paraíso, Tabasco, una línea de costa de casi 170 kilómetros, donde, dijo, grupos de pescadores reportaron también petróleo en el mar.
Fue hasta el 13 de marzo cuando la presidenta Claudia Sheinbaum reportó trabajos de saneamiento en playas y ordenó a Pemex y otras instancias transparentar las afectaciones y el origen del derrame.
A partir de ahí, la Marina notificó reuniones extraordinarias del Comité de Coordinación Local del Plan Nacional de Contingencias para Derrames de Hidrocarburos.
Hasta ayer reportó la detección de manchas de hidrocarburo en Coatzacoalcos, Alvarado, San Andrés Tuxtla, Tuxpan, Nautla, Cazones, Tamiahua, Catemaco, San Andrés Tuxtla y Veracruz.
En esos lugares se estableció un programa coordinado para la limpieza de playas; suman más de 30 toneladas de crudo recogido.
