Con un total de 9 mil 363 millones 901 mil 713 pesos en infraestructura carretera en el estado de Sonora.
LVP/EDITH GÓMEZ
El gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, informó este miercoles, que entre 2021 y 2025 se ha realizado una inversión total de 9 mil 363 millones 901 mil 713 pesos en infraestructura carretera en el estado, con el objetivo de garantizar la movilidad, fortalecer la conectividad y mejorar la seguridad en las vías de comunicación.
Durante la presentación del informe de infraestructura, el mandatario explicó que Sonora cuenta con una red carretera de aproximadamente 36 mil kilómetros, lo que representa un reto importante para su mantenimiento y modernización.
De la inversión total ejercida en los últimos años, 8 mil 57 millones de pesos provienen del Gobierno Federal, mientras que el resto corresponde al Gobierno del Estado.
Durazo Montaño adelantó que para 2026 se proyecta una inversión superior a los 10 mil 200 millones de pesos, con obras estratégicas en distintas regiones de la entidad.
• Bahía de Kino-Hermosillo: 500 millones de pesos.
• Modernización del libramiento de Nogales: 800 millones de pesos.
• El libramiento de Navojoa: mil 500 millones de pesos.
• Guaymas–Chihuahua: 4 mil millones de pesos.
• Modernización del tramo Ímuris–Cananea: 450 millones de pesos.
• Conservación de la carretera Sonoyta–Puerto Peñasco: 450 millones de pesos.
• Sonoyta–San Luis Río Colorado: 71 millones de pesos.
“El proyecto de estas carreteras es imprescindible; conmigo o sin mí, tiene que hacerse en algún momento”, expresó el mandatario al reiterar la importancia de consolidar la infraestructura vial del estado.

En materia de caminos comunitarios, el gobernador informó que se destinarán 106 millones de pesos para caminos artesanales, los cuales se construyen con un grosor de entre 20 y 25 centímetros y mediante mano de obra local, con el objetivo de conectar comunidades que históricamente han permanecido desvinculadas.
Finalmente, Alfonso Durazo señaló que continuará impulsando proyectos carreteros pendientes como Sásabe–Altar y Ímuris–Aribabi, al considerar que son fundamentales para facilitar la movilidad en la región y fortalecer la capacidad de respuesta de los cuerpos de seguridad.
