La líder del colectivo reconoció el miedo que enfrentan, pero subrayó que la necesidad de encontrar a sus seres queridos es más fuerte
EL UNIVERSAL
Hermosillo, Sonora. – Momentos de tensión y miedo vivieron integrantes del colectivo liderado por Ceci Patricia Flores Armenta, luego de que se activara un “código rojo” mientras realizaban labores de rastreo en la zona conocida como El Sapo, en la Costa de Hermosillo.
De acuerdo con testimonios de la propia activista, el grupo se encontraba atendiendo un reporte anónimo que señalaba la posible presencia de restos humanos en un monte ubicado sobre la carretera 100, a la altura de los kilómetros 57 y 58.
Sin embargo, durante la búsqueda, las mujeres detectaron la presencia de personas en los alrededores, lo que generó temor por su seguridad.
“Estamos todas resguardadas, hechas bolitas en el monte, porque hay gente alrededor. Ya se activó el código rojo para que las autoridades vengan a apoyarnos”, relató Flores Armenta, quien además denunció la falta de aplicación inmediata de los protocolos de protección en este tipo de operativos.
La líder del colectivo reconoció el miedo que enfrentan, pero subrayó que la necesidad de encontrar a sus seres queridos es más fuerte.
“Sí tenemos miedo, no podemos negarlo, pero seguimos aquí juntas. Lo único que pedimos es que no nos dañen”, expresó, haciendo un llamado incluso a quienes participan en la desaparición de personas.
Las buscadoras reiteraron que su labor no distingue entre culpables o inocentes: “El amor de madre no nos deja pensar si la persona que buscamos es buena o mala, solo queremos traerlos de vuelta a casa”, añadió.
Horas antes del incidente, el colectivo había acudido a otro punto cercano, en la carretera 26, tras recibir un aviso anónimo.
En el lugar, lejos de hallar restos humanos, encontraron lo que describieron como un “cementerio clandestino” de huesos de animales, principalmente ganado.
Flores Armenta calificó este tipo de reportes como una burla al dolor de las familias. “Es muy triste que jueguen con nuestros sentimientos. Venimos con la esperanza de encontrar a nuestros hijos y solo hallamos huesos de vacas”, lamentó.
La activista también destacó el desgaste económico y emocional que implican estas búsquedas: traslados largos, gastos en combustible, alimentos y logística, además del sacrificio de dejar a sus familias para atender cada llamado.
Pese a los riesgos, las Madres Buscadoras aseguraron que continuarán atendiendo todos los reportes, sin importar si resultan falsos o verdaderos. “La esperanza de encontrar a nuestros hijos nos hace salir corriendo cada vez que alguien nos dice que podemos hallarlos”, concluyó.
Hasta el momento, no se ha informado oficialmente sobre el resultado del operativo ni sobre la intervención de las autoridades tras la activación del código rojo
