En el punto donde el asta se rompió, “hace varios años, una adolescente murió a unos cientos de metros de distancia. Deshidratada y delirando, no encontró agua en el pozo. La bomba se había roto. El ranchero prometió que nadie más debe perecer en su tierra, independientemente de su estatus migratorio”.
TUCSON, Arizona – La organización Humane Borders, Fronteras Compasivas denunció a principios de este mes que “por segunda vez en dos semanas”, vándalos rompieron por la mitad uno de los mástiles que colocan cerca de la frontera, para indicar que en el sitio hay una fuente de agua potable segura.
Esas fuentes, agrega la organización, se colocan con la autorización de los propietarios.
Laurie Cantillo, presidenta de Humane Borders, aseguró que el daño “es un suceso inusual, ya que el metal del asta se rompió”. No descartó que pudiera haber sido resultado de una fuerte ráfaga de viento, pero cree que se trató de vandalismo también por un historial de incidentes previos.
Han logrado captar imágenes de tanques con pinturas de grafiti, cortados con cuchillos, un agujero de bala en uno de ellos e incluso captaron a un hombre vaciando un barril.
El punto del que se hace la más reciente denuncia, particularmente, fue colocado porque “ hace varios años, una adolescente murió a unos cientos de metros de distancia. Deshidratada y delirando, no encontró agua en el pozo. La bomba se había roto. El ranchero prometió que nadie más debe perecer en su tierra, independientemente de su estatus migratorio.
“La bomba fue reparada y la bandera marca el agua para todos: inmigrantes, cazadores, excursionistas y agentes de la patrulla fronteriza”.
Al notar que el mástil se había roto, miembros de Humane Borders, agregan, se acercaron a un agente para compartir el daño y pedir ayuda para acabar con el vandalismo. “El agente se mostró receptivo”.
“Nadie debe morir en el desierto por falta de agua”, concluye la organización.
